sábado, 4 de septiembre de 2010

Promesas imposibles de cumplir

Por Lic. Daniel Jesús Carrillo Polanco
Master en Comunicación Política y Marketing Electoral

Las números hablan

El miércoles 1 pasado, la señora Angélica Araujo Lara dio a conocer un informe de las condiciones en que recibieron el Ayuntamiento, que más bien fue un show -como los que acostumbran hacer siempre- para seguir con su campaña de desprestigio contra sus antecesores.

No era nada difícil anticipar cuál iba a ser el resultado de su investigación: “numerosas irregularidades y deficiencias”. Y como es lo único que han hecho a lo largo de dos meses, con un poco de sentido común tendría que ser ese el resultado.

Ese informe de auténtico golpeteo político, aunque se niegue mil veces, debió un reporte de avances programáticos, de qué es lo que se ha hecho y qué es lo que sigue para que la señora y su equipo cumplan con los ofrecimientos de campaña.

De esto, de avances en sus promesas, lo único que dijo de manera superficial fue que “estamos en el camino correcto”. Me imagino que un arquitecto, un ingeniero o cualquier profesional debe saber lo que es una política pública, de la cual debe haber una planeación que permita medir resultados con logros parciales mediante la aplicación de programas.

Se supone que una de las políticas públicas propuestas es erradicar la pobreza extrema que existe en Mérida, lo cual implicaría el rescate de por lo menos 12,000 familias.

Esperemos que de verdad exista de por medio una auténtica política pública y no vaciladas como son los programas de los zapatitos y de las chamarras y los cobertores, que son esencialmente asistencialistas, porque sólo ayudan de momento pero nunca bajarán los índices de pobreza. Al contrario contribuyen al paternalismo y al mismo tiempo, al control electoral de quienes los reciben.

Una política pública implica la participación de todos los sectores de la sociedad sin mirar colores de participación y de atención -de entrada ya está difícil que lo hagan-, para que se busquen las mejores alternativas de solución.

Los expertos en la materia dicen que todo proyecto político debe REMAR; es decir, debe ser Relevante -que de verdad busque la solución de un problema real-, Equilibrado -que surja de una tarea de investigación objetiva-, Medible -para ejercer un control sobre los resultados-, Alcanzable -que de verdad se pueda lograr- y Rastreable -que cualquiera pueda conocer el rumbo de los logros parciales.

Hay que admitir que la propuesta de erradicar la pobreza extrema en Mérida es verdaderamente Relevante, porque se trata de un problema real que lacera a miles de familias. Podría ser equilibrado ya que se habla de cifras -12,000 familias- que deben ser producto de una tarea de investigación. Es Medible porque hay una cifra numérica de por medio. Uno debe dividir el objetivo general en objetivos parciales y mes a mes medir resultados. Cuando un resultado parcial no se alcanza quiere decir que existe un problema y por tanto se tendría que revisar cuáles fueron las causas que evitaron el logro planteado.

La promesa electorera se descubre cuando se analiza el factor Alcanzable. De acuerdo con el planteamiento de salvar a 12,000 familias de la pobreza extrema, cada mes deberían ser rescatadas 462. Es claro que ya pasaron dos meses y siguen en ceros, cuando ya deberían haber rescatado a 924, de manera que ahora sus metas parciales mensuales aumentan a 500 familias mensuales. Si en este mes de septiembre no hacen nada ya tendrán un rezago de 1,424. Y así sucesivamente.

Ofrecer no empobrece pero engañar si envilece. Porque mucha gente se habrá creído el cuento de esta promesa y pudo ser una de las causas por las que otorgó su voto. Las cifras no engañan. Así como esto debe hacerse lo mismo con los empleos, con las acciones de vivienda, etc.

Cuando se diga “estamos en el camino correcto” es menester demuéstralo con números y proyecciones porque sólo así puede hablarse de una autoridad que se conduce con seriedad y responsabilidad. Me parece que cualquiera puede percatarse que eso es lo que debió de informar, en vez de seguir abanicando conflictos que ellas mimas han dicho que no son de esta generación y que no ayudan a nadie ni a nada.

Con estos argumentos puede asegurar a la señora alcaldes que no, definitivamente no están en el camino correcto, al menos no lo han demostrado. Estarían en “el camino correcto” sólo si demuestran dónde está cada una de las 462 familias que debieron ser rescatadas en dos meses. Si están en ceros ¿Cuál camino correcto?










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