domingo, 28 de noviembre de 2010

Claro ejemplo de la antipolítica

Por Lic. Daniel Jesús Carrillo Polanco
Master en Comunicación Política y Marketing Electoral

Ofensas en vez de diálogo

Las acusaciones fuera de contexto formuladas por Benito Rosel Isaac contra otros agentes involucrados directa o indirectamente con Acción Nacional sólo enrarecieron el ambiente previo a las elecciones del Consejo Estatal Panista.

Quien diga que no hay crisis en el PAN es porque desconoce el significado de este concepto. El propio Rosel Isaac hace una demostración de lo que es la antipolítica generadora de crisis ya que con sus posturas descalificadoras y ofensivas sólo produce más enconos y más desaveniencias.

Esto demuestra que hay una generación de antipolíticos que ignoran que la política es comunicación, es diálogo, es negociación y es postura ética, no descalificación, no acusación, no la generación de mayores divisiones con ofensas.

La crisis del PAN es tan profunda que habría que empezar por entender que tiene su causa raíz en la pérdida de los valores que postularon los fundadores del PAN. ¿Acaso se respeta la dignidad de la persona humana con declaraciones como las de Rosel al llamar a un grupo de panistas como “momias” y “cadáveres”? Preguntémonos ¿Son constructivas o destructivas las declaraciones públicas de Rosel? Sólo por mencionar algo.

Precisamente esa falta de respeto es lo que propició y sigue propiciando la regeneración de una crisis interna que se manifiesta en los evidentes e irreconciliables desacuerdos por el nulo oficio político de no querer entrar a un proceso de diálogo y de negociación.

Una tercera cara de la crisis panista es la de credibilidad. Veámoslo de esta manera: si durante muchos años la gente votó por el PAN en Mérida y le dio triunfos fue porque había credibilidad, y al revés, si dejó de votar por el PAN y comenzaron las derrotas es porque dejó de confiar. Es la crisis de confianza. No digan que las derrotas son por culpa del PRI porque compró votos o porque incurrió en fraudes. Pese a todo esto que siempre al PRI se le ganó en siete elecciones consecutivas durante 17 años.

¿Y porqué la crisis de credibilidad? Lo expresó muy bien en dos párrafos el empresario Alberto J. Molina Gugino: “¿Cómo puede el PAN exigir al PRI que juegue limpio en las elecciones cuando en las elecciones internas se recurre a los mismos métodos contra los Luis Correas, las Ana Rosas y los Vitellis del partido? ¿Cómo puedes pedir que voten por ti, si uno de tus más cercanos asesores -que no tiene nada que ver en la construcción- le dice a quien lo quiera oír que va a hacer la constructora del sexenio, después de haber hecho las granjas del sexenio, y nadie dice nada?”

“¿Cómo exigir cuentas a todos los alcaldes del PRI que roban, despiden gente, contratan familiares y no rinden cuentas, si toleras lo propio de los alcaldes panistas? Y la lista puede continuar”.

La cuarta faceta de la crisis es la de índole material que se manifiesta de manera por demás clara en la pérdida de espacios de poder que ya se tenían. Acción Nacional llegó a contar prácticamente con todos los espacios públicos desde la Presidencia de México, pasando por mayorías en las cámaras federales, mayoría en el Congreso local y en Yucatán llegó a gobernar el 73% de la población por medio de los ayuntamientos. Y fue precisamente lo que generó la soberbia de llegar a decir que el PAN con cualquiera gana. Ya vimos que no.

¿Entonces hay o no hay crisis? Es hora de que los políticos comiencen a actualizarse, el empirismo en la política ya está obsoleto. La coyuntura demanda la puesta en marcha de nuevas prácticas basadas en la política no en las grillas. Diferente sería que en vez de criticar, acusar sin bases y descalificar a mansalva, se salga a proponer el diálogo, la negociación y los acuerdos, esto sí sería bien visto por la sociedad. ¿Cuándo se comenzará a ejercer política?

Posturas como las de ahora fueron las mismas que en 2006 propiciaron la crisis grave y profunda, todo por no entender la verdadera finalidad de la política que es sumar con actitudes de respeto, y en cambio hacer lo contrario: descalificar, ofender, acusar y subestimar.
Por útlmo, los triunfos de PRI en Mérida y en Yucatán no es a consecuencia de que sean grandes estrategas, símplemente han sabido capitalizar esta debilidad política dentro del PAN.

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