sábado, 31 de diciembre de 2011
Inicia el año electoral
lunes, 26 de diciembre de 2011
Seamos ciudadanos completos
Publicada: 26 diciembre 2011
Ya todos deberíamos saber que 2012 es año electoral, y parece que alrededor de 50,000 votantes o no están enterados o simplemente no reconocen el gran valor cívico que tiene el manifestar su voluntad por medio del voto.
El voto es la forma más simple de representación social. Es la vía mediante la cual los ciudadanos con una simple cruz a un logo, deben elegir por voluntad y sin presiones -ojalá y algún día sea así para todos- a quienes habrán de ser sus representantes ante los diferentes cargos que estarán en disputa.
Cuando votan con libertad, las personas deciden su futuro -para bien o para mal- y cuando no lo hacen incurren en graves faltas a su condición de ciudadano y a sus deberes constitucionales.
No es justo que mientras miles de ciudadanos dedican su domingo a votar y luego a cuidar y defender el voto, otros se la pasen en la comodidad de sus hogares viendo la televisión o divirtiéndose en lo que sea.
Todos, absolutamente todos, tenemos la obligación de cumplir como ciudadanos, y lo primero que tenemos que hacer es cumplir con la tarea de ir a recoger nuestras credenciales de elector, ya que sin éstas no podremos ir a votar.
El plazo para casi 50,000 potenciales electores que todavía no acuden a recoger su credencial de elector es hasta el 15 de enero, fecha límite para inscribirse para solicitar y obtener la mayor y más valiosa arma que puede tener el ciudadano contra la corrupción, la simulación, el despilfarro, la opacidad, etcétera.
Los últimos dos procesos electorales se han caracterizado por la falta de participación de los ciudadanos, como sucedió en Mérida en 2009 y 2010, cuando apenas salieron a sufragar poco más del 50% de la lista nominal.
La abstención es el aliado fundamental del partido de los rojos. La señora Angélica Araujo Lara obtuvo un triunfo en Mérida con apenas el 27% de los votantes registrados en la lista nominal. Viéndolo en sentido contrario, la diputada federal con licencia tuvo un rechazo del 73% de los meridanos con derecho a voto. La votación total fue más o menos del 54% de la lista nominal.
Y a pesar de que la votación a su favor fue muy baja, le fue suficiente para llegar al puesto -sin haber terminado su cargo anterior-. Gracias a la abstención hoy Mérida está sumida en una condición de desastre.
De verdad que a veces el ser humano es difícil de comprender. Cuántos años de lucha y cuántos muertos hubo para que los ciudadanos puedan tener el derecho de votar, y ahora que lo tienen no se preocupan por ejercerlo.
Lo que tampoco se vale es que quienes se abstienen de votar luego se quejen de las malas autoridades, como las que tenemos en el Estado, en la alcaldía y en el Congreso.
El voto es un derecho, pero también es una obligación. Ojalá y algún día haya alguna ley que sancione a los ciudadanos incompletos que pudiendo decidir sobre el futuro y presente de su ciudad, su estado y su país, prefieren mantenerse al margen.
Sin embargo, hay que reconocer que en ocasiones los partidos políticos presentan cartas entre las cuales el elector no tiene más camino que elegir al menos malo.- Mérida, Yuc.
domingo, 18 de diciembre de 2011
Así se gana una campaña
domingo, 11 de diciembre de 2011
La importancia del sufragio
domingo, 4 de diciembre de 2011
El “ruido psicológico”
sábado, 26 de noviembre de 2011
Un acierto político
domingo, 20 de noviembre de 2011
Que no sea coyuntural

domingo, 13 de noviembre de 2011
La probable visita del Papa
Sabedores del arrastre que tienen artistas internacionales como Elton Jhonn o Plácido Domingo y que su presencia implicaba mover masas y lograr coberturas mediáticas inusuales, la nueva mayoría roja, encabezada por su capitana del Palacio Grande, ha gastado fuertes sumas en ellos.
Pero como esos conciertos eran para una élite, era menester ampliar la estrategia y traer a artistas más populares como Juanes, Pablo Montero o Shakira.
El argumento para el gasto ha sido el mismo: impulsar el turismo en Yucatán, aunque hasta ahora no se han visto resultados. En el caso de Chichén Itzá -donde se gastó mucho dinero del que aún no se informa- en septiembre el Diario publicó que durante el primer semestre de este año se derrumbó el flujo de turistas ya que dejaron de arribar 186,213 visitantes. Gasto inútil.
En los casos de Shakira y Juanes, hasta ahora no ha habido un informe de los supuestos beneficios que trajeron para Yucatán, más bien, en vez de traer, sólo se llevaron el dinero que debió servir para combatir a los moscos, tapar lo baches o cualquier otra cosa de utilidad para los meridanos. Gasto inútil.
No hay resultados tangibles y comprobables respecto de tanto dinero gastado en artistas, y parece que el único interés de las gobernantes es acaparar los reflectores que traen consigo las y los artistas nacionales e internacionales, figurar en las notas y sobre todo lograr la exposición pública como medida electorera.
El pan y el circo para los demagogos es más redituable, que la puesta en marcha de obras y servicios útiles. Se gastaron alrededor de $30 millones en un concierto de dos horas de Shakira, pero ahora no hay recursos para fumigar. Y lo fácil fue echarle la culpa a la gente.
Y aunque no se trata de un artista pero tiene más "rating" mundial, ahora se habla de una posible visita del Papa a México, lo que motivó la inmediata reacción de la dama del Palacio Grande de alzar la mano para que venga a Yucatán. Pero ¿cuál es la verdadera intención?
1. Sabe perfectamente que en Yucatán y en el Sureste la religión católica es predominante. 2. Por lo mismo, la probable visita papal generaría mucha expectativa en cientos de miles de ciudadanos. 3. Con el Papa vendrían reporteros y medios nacionales e internacionales.
Pero no podemos soslayar que la llegada del Sumo Pontífice sería en el contexto de un proceso electoral donde las damas de los palacios se han dado a la tarea de buscar y hallar cámaras fotográficas y de televisión.
¿Con sus acciones ha demostrado ser devota del catolicismo? ¿Qué representa esta señora para la Iglesia Católica? ¿O el argumento principal será porque vivimos en la "Ciudad de la Paz"?
¿Qué tiene de católico despilfarrar dinero en frivolidades cuando debería servir a los ciudadanos? ¿Es de católicos golpear a la gente y hacer como que no pasó nada? ¿Qué tiene de devoto promover la pobreza para manipular a la gente?
¿De verdad quiere que venga el Santo Padre para honrar a la Iglesia o sólo para colgarse una medalla de supuesto logro? ¿Su intención es genuinamente católica o sólo busca aprovecharse del "rating" internacional y tratar de lavar una imagen deteriorada? El Papa será siempre bienvenido, de eso no hay duda, pero no sería justo que pidan su arribo por intereses distintos a los religiosos.
domingo, 6 de noviembre de 2011
Sin racionalidad

Por Lic. Daniel Jesús Carrillo Polanco
domingo, 30 de octubre de 2011
Expresión de hartazgo
Mayor miedo al despilfarro
En el transcurso de esta semana, cuando se anunció la probable llegada de un fenómeno natural, en la opinión pública se generó otro fenómeno de carácter social que quizá pasó desapercibido.
Muchos de los yucatecos hemos vivido y sufrido los efectos de poderosos huracanes como el Gilberto en 1988 y con Isidoro en 2002. Prácticamente ya llevamos 10 años sin que Yucatán se vea tocado de lleno por alguno.
De 2002 a la fecha, muchos de los fenómenos que se gestaron en el Atlántico y que pasaron cerca de Yucatán cobraron vidas y ocasionaron cuantiosos daños. En 2005 Wilma, de categoría 5, devastó Quintana Roo.
En 2007, al inicio de la temporada se gestó “Dean” dejando un saldo de 14 muertos, pero que en Yucatán sólo ocasionó ligeros daños. Este fenómeno sirvió de pretexto en la recién iniciada gestión de la señora del Palacio Grande para tratar de allegarse recursos del Fondo de Desastres Naturales. Fue uno de los primeros conflictos que sin razón ni sentido fue armado contra el Gobierno Federal.
En la mente colectiva quedaron en el recuerdo dos hechos: las devastaciones naturales de los huracanes y el lamentable intento de obtener recursos para quien sabe, porque para reparar daños inexistentes no era.
En estas fechas cuando se informó de la posibilidad de que nos golpee el huracán “Rina” la reacción de la gente no fue en el sentido de preocupación por los daños que pudiera causar el meteoro –que sería lo normal-, sino por la oportunidad que podría representar para la dama del Palacio de intentar nuevamente obtener más dinero federal.
El riesgo de “Rina” pasó a segundo plano frente a la devastación real y tangible generada en Yucatán a lo largo de casi cinco años. Los daños y los perjuicios ocasionados a todos los yucatecos son mucho más abultados y de largo plazo. Me parece que esta es la causa de esa reacción social atípica ante un huracán.
Los comentarios “vox populi” en la calle, en el súper, en los parques, en las redes sociales y en la propia página del Diario –debajo de la nota en la que se anunció el probable arribo del meteoro- fueron en el sentido de que la gente no quería que llegue “Rina” pero no porque les causara temor sino por la posibilidad de que fluya dinero a las manos del Ejecutivo local y que finalmente no serviría para resarcir a la gente.
La llegada de un huracán era el pretexto perfecto de los perfectos “echadores de culpas” para “justificar” el estado de devastación en que se encuentra Yucatán y al mismo tiempo para obtener recursos adicionales en una coyuntura en la que al parecer ni para pagar los aguinaldos de los trabajadores al servicio del Estado tienen.
La expresión social “no quiero que venga Rina porque no quiero que la señora tenga más dinero para malversar” es una muestra de hartazgo justificado, porque los miles de millones de pesos recibidos en préstamos ¿Alguien sabe en qué se invirtieron? De hecho, según se informó, hay un desfalco del fondo estatal para casos de desastre.
Realmente la naturaleza se apiadó de los yucatecos porque con tras la posible devastación natural se iba a recrudecer de manera exponencial la destrucción dolosa.
Fue relativamente fácil sobreponernos a la destrucción involuntaria sufrida tras el paso de un fenómeno natural como Isidoro, pero por lo menos pasarán 25 años para recuperarnos de la devastación voluntaria que nos están dejando las dos damas de los palacios.
domingo, 23 de octubre de 2011
El juicio político debe proceder

Por Lic. Daniel Jesús Carrillo Polanco
domingo, 16 de octubre de 2011
Un nuevo pacto social
sábado, 8 de octubre de 2011
Yucatán siniestrado

Por Lic. Daniel Jesús Carrillo Polanco
No dieron resultados, no cumplieron las tantas promesas de campaña –muchas de ellas irrealizables-, endeudaron a los yucatecos y reprimieron a los ciudadanos… Y a pesar de todo ahora ya están pensando en otros cargos.
La condición en que las señoras de los palacios están dejando a Yucatán y a Mérida –ambas planean hacerlo de manera anticipada- es deplorable. Es una situación inocultable pese a los millones de pesos que han destinado para desinformar intentando mostrar supuestos resultados.
La interrogante es ¿Quién responderá respecto a todo el desastre generado en el Estado y en la capital? Las damas se van con la intención de obtener nuevos fueros para que no respondan sobre la destrucción y retrocesos que nos dejarán.
Es como que le prestes tu automóvil a alguien con la confianza de que lo conducirá con responsabilidad y pericia ¿Qué harías si resulta que esa persona en realidad no sabía conducir y por ello lo siniestra? Es obvio que cualquiera exigiría al irresponsable que cubra los daños.
Yucatán y Mérida, a consecuencia de la mala conducción política y administrativa, hoy han quedado siniestrados. Y todo parece indicar que quienes irresponsablemente mal condujeron nuestro destino no sólo se darán a la fuga sin resarcir a los ciudadanos sino que incluso seguirían disfrutando las mieles del presupuesto.
¿Quién va a pagar las millonarias deudas contraídas que no se han reflejado en bienestar social? ¿Y la corrupción rampante? ¿Y el enriquecimiento inexplicable? ¿Y la impunidad y falta de transparencia? ¿Y el retroceso político y social para los próximos 25 años? ¿Es justo que todo lo paguemos los ciudadanos?
Nuestro automóvil fue chocado por irresponsabilidad y de encima nosotros pagaremos los daños. ¿Quién en justicia debe pagar? ¿Nosotros o ellas?
Este es la realidad que vivimos en Yucatán: si no exigimos, los daños y los perjuicios ocasionados los asumiremos quienes somos víctimas de los mismos.
¿Qué podemos hacer como ciudadanos afectados por esa mala conducción? Sólo tenemos dos caminos: 1. Aceptar como siempre pagar los daños y perjuicios y que siga la cadena de complicidades, ó 2. Organizarnos como ciudadanos para exigir que los verdaderos responsables respondan.
Esto es precisamente lo que esta coyuntura reclama a la sociedad entera: establecer un nuevo gran pacto social que nos coloque en una posición de pedir cuentas a quienes se van pero también de advertir a los que vienen que tengan la responsabilidad de conducir bien el destino de Yucatán y de Mérida, y que no de hacerlo quitarles ipso facto el vehículo antes de que lo estrellen.
El sistema político está agotado, las leyes y las instituciones ya no cumplen con sus objetivos El ejemplo más emblemático fue el 4 de julio ¿De que sirvieron las policías estatal y municipal? ¿La Fiscalía cumplió? Derechos humanos ignoró por completo el caso. Las autoridades judiciales siguen sin actuar. Autores materiales e intelectuales siguen en la impunidad. Y si seguimos, observamos que además el Ipepac está intervenido, el INAIP de plano no garantiza la transparencia, etcétera.
Queda claro que desde el gobierno no va a ocurrir el cambio que se necesita -que tiene que ser profundo y radical-, tiene que ser la sociedad la que lo impulse y lo exija de manera pacífica, pero firme. Nosotros somos los agraviados y no es justo que nuevamente paguemos los daños causados irresponsablemente por otros. ¿Usted que opina?