Master en Comunicación Política y Marketing Electoral /
El “quinto poder”
Apenas hace un año muy pocos imaginábamos el tremendo impacto que tendrían como herramienta de comunicación las redes sociales, en las que los ciudadanos se han convertido en los principales protagonistas y generadores de agenda pública.
Estamos viviendo momentos históricos como cuando surgió la prensa, la radio, la televisión y la Internet. Hasta ahora ningún medio ha suplantado a otro, más bien se han complementado.
La prensa originalmente surgió como una forma de representación de la opinión pública, ante la imposibilidad de que toda una comunidad pudiera hablarle a los jerarcas. Pero la situación cambió pues sólo se leía lo que decían éstos.
La prensa aún siendo el medio más antiguo sigue vigente como antes. Hay muchos noticieros virtuales pero los lectores no abandonan la costumbre de ver la versión impresa. Con la aparición de la radio la gente ya no tenía que tomarse la molestia de leer.
Después surgió la televisión que durante muchos años ha sido considerada como “la reina de los medios” dada la gran penetración que ha tenido en los hogares al ofrecer la forma más sencilla y entretenida de informar. Muy recientemente hizo su aparición la Internet que un principio sólo ofrecía páginas estáticas sin posibilidad de interacción.
Como parte de esa evolución de las tecnologías de la información hacen su aparición las redes sociales, que en corto período de tiempo prácticamente se han convertido en el “quinto poder”, como ya algunos las denominan.
Hasta hace poco el control de la información la tenían los medios tradicionales quienes, de acuerdo con sus propias tendencias, marcaban de manera exclusiva las agendas públicas basándose en un esquema de estereotipos, mediante el cual reducen la realidad pública en unas cuantas páginas o en unos cuantos minutos.
El estereotipo dominante de las comunidades en desarrollo es: “Un país pobre es problemático”, de aquí que todo aquello que sea catástrofes, problemas políticos, escándalos sexuales, hechos de sangre, etc., es lo que se considera como noticia. De una u otra forma los contenidos de los medios han reflejado la educación y la cultura de la gente.
Hoy, con el uso de las redes sociales son los ciudadanos quienes generan sus propias agendas e incluso ahora la tendencia tiende a ser diferente pues son aquéllos quienes dan la noticia a los medios.
Los ciudadanos “de a pie”, ya no sólo las grandes personalidades que tenían derecho a voz en los medios, tienen la oportunidad de hacer valer su voz con efectividad como sucedió cuando se impidió el cobro en los estacionamientos. En EE.UU., el triunfo de Obama fue gracias a las redes sociales, un ejemplo de hasta donde se puede llegar en un futuro cercano.
Empero, el uso inadecuado de las redes sociales puede echar por tierra esa oportunidad. La suplantación de identidad, la generación de cuentas apócrifas y el anonimato, también son un reflejo fiel de nuestra cultura.
Así como se pueden obtener resultados efectivos mediante el uso de las redes sociales, también se podría trivializar y hasta auto-desprestigiar la influencia social en la agenda pública. Hoy la opinión pública ya no necesitaría de representantes, porque puede manifestarse por sí, la cosa es hacerlo con responsabilidad. El tiempo dirá.
Apenas hace un año muy pocos imaginábamos el tremendo impacto que tendrían como herramienta de comunicación las redes sociales, en las que los ciudadanos se han convertido en los principales protagonistas y generadores de agenda pública.
Estamos viviendo momentos históricos como cuando surgió la prensa, la radio, la televisión y la Internet. Hasta ahora ningún medio ha suplantado a otro, más bien se han complementado.
La prensa originalmente surgió como una forma de representación de la opinión pública, ante la imposibilidad de que toda una comunidad pudiera hablarle a los jerarcas. Pero la situación cambió pues sólo se leía lo que decían éstos.
La prensa aún siendo el medio más antiguo sigue vigente como antes. Hay muchos noticieros virtuales pero los lectores no abandonan la costumbre de ver la versión impresa. Con la aparición de la radio la gente ya no tenía que tomarse la molestia de leer.
Después surgió la televisión que durante muchos años ha sido considerada como “la reina de los medios” dada la gran penetración que ha tenido en los hogares al ofrecer la forma más sencilla y entretenida de informar. Muy recientemente hizo su aparición la Internet que un principio sólo ofrecía páginas estáticas sin posibilidad de interacción.
Como parte de esa evolución de las tecnologías de la información hacen su aparición las redes sociales, que en corto período de tiempo prácticamente se han convertido en el “quinto poder”, como ya algunos las denominan.
Hasta hace poco el control de la información la tenían los medios tradicionales quienes, de acuerdo con sus propias tendencias, marcaban de manera exclusiva las agendas públicas basándose en un esquema de estereotipos, mediante el cual reducen la realidad pública en unas cuantas páginas o en unos cuantos minutos.
El estereotipo dominante de las comunidades en desarrollo es: “Un país pobre es problemático”, de aquí que todo aquello que sea catástrofes, problemas políticos, escándalos sexuales, hechos de sangre, etc., es lo que se considera como noticia. De una u otra forma los contenidos de los medios han reflejado la educación y la cultura de la gente.
Hoy, con el uso de las redes sociales son los ciudadanos quienes generan sus propias agendas e incluso ahora la tendencia tiende a ser diferente pues son aquéllos quienes dan la noticia a los medios.
Los ciudadanos “de a pie”, ya no sólo las grandes personalidades que tenían derecho a voz en los medios, tienen la oportunidad de hacer valer su voz con efectividad como sucedió cuando se impidió el cobro en los estacionamientos. En EE.UU., el triunfo de Obama fue gracias a las redes sociales, un ejemplo de hasta donde se puede llegar en un futuro cercano.
Empero, el uso inadecuado de las redes sociales puede echar por tierra esa oportunidad. La suplantación de identidad, la generación de cuentas apócrifas y el anonimato, también son un reflejo fiel de nuestra cultura.
Así como se pueden obtener resultados efectivos mediante el uso de las redes sociales, también se podría trivializar y hasta auto-desprestigiar la influencia social en la agenda pública. Hoy la opinión pública ya no necesitaría de representantes, porque puede manifestarse por sí, la cosa es hacerlo con responsabilidad. El tiempo dirá.
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