La costosa contratación de artistas para eventos de dos horas ha generado descontento entre los meridanos porque sienten que sus recursos no están siendo correctamente ejecutados. Y las autoridades, a quienes el pueblo les delegó la responsabilidad de administrar su dinero, en vez de corregir el rumbo se dicen atacadas.
¿Hay o no los elementos para cuestionar a la señora Araujo en su decisión de gastar más de $20 millones para un evento de dos horas? Los hay y en abundancia. Veamos algunos de ellos:
El 7 de mayo de 2010, a sólo 9 días de las elecciones, el Diario publicó una entrevista que tituló: “Angélica Araujo se declara ordenada y enemiga del mal gastar”.
¿Se puede aducir orden cuando se firma un millonario contrato sin tener nada en concreto? Se dice que el dinero se recuperará pero ni siquiera hay patrocinadores con nombres y apellidos, y tampoco hay el permiso para adecuar el lugar en donde se realizaría el evento. ¿Orden?
¿Enemiga de malgastar cuando erogará $20 millones en un evento de dos horas? ¿Es correcto o no el gasto? La propia señora Araujo Lara nos puede dar la respuesta. Que nos recuerde lo que dice su Plan Municipal de Desarrollo (PMD), al que por ley debería ceñirse.
Si se toma la molestia de leer ese documento se va ir de espaldas. En la parte introductoria la señora Araujo, como arquitecta, hace una comparación metafórica al señalar que Mérida, es “nuestra casa”, y debe construirse en etapas.
“Todos los gobiernos pueden trabajar y pueden invertir recursos; sin embargo, la clave es que esa inversión y ese trabajo tengan un orden, una secuencia y un ensamblado lógico”. Otra vez la palabra “orden”.
Agrega: “Mérida, como toda casa firme, sólida, bien hecha y que pueda dar calidad de vida a sus habitantes, requiere cinco elementos esenciales: 1) Cimientos, 2) Paredes, 3) Servicios e instalaciones, 4) Techo y 5) Un entorno exterior.
El orden de construcción de la señora arquitecta es que primero son los cimientos que es resolver la economía y la generación de empleos, la seguridad pública y la paz social. Luego las paredes, o sea la generación de infraestructura. Después es contar con servicios públicos esenciales. Cuando se refiere al techo, dice que debe estar construido con la política social y el fomento cultural. El quinto elemento esencial para el Ayuntamiento 2010‐2012, es su liderazgo en materia metropolitana, de preservación del medio ambiente y de desarrollo sustentable.
¿Está bonito? Si, en el papel. Pero en los hechos ¿qué clase de construcción está haciendo? Ya pasaron nueve meses y no ha comenzado a poner los cimientos. ¿O es que considera que ya cumplió esta etapa? Si es así que nos diga cómo. Pero con declaraciones, que lo haga comparando los resultados con sus propias metas.
El cimiento de la casa era sacar de la pobreza extrema a 12,000 familias ¿ya está cumplido? Otro es que haber generado 35,000 empleos fijos y bien remunerados. Ni uno ni otro.
Después de leer el “proyecto arquitectónico” no encuentro en qué etapa de la construcción queda la millonaria contratación de artistas para eventos. ¿Qué clase de casa nos están construyendo si los autores del Plan no lo pueden cumplir?
Me pregunto que dirán todas las personas que de buena fe participaron en la elaboración del PMD y entre los que figuran rectores de universidades, investigadores, académicos, y colegios de profesionales. El proyecto podría está bien, la ejecución definitivamente no. Ojalá y no se queden callados porque una casa sin cimientos se colapsa: baches, malos servicios, más pobreza, etc.