Por Lic. Daniel Jesús Carrillo Polanco
Master en Comunicación Política y Marketing Electoral
Si es misión imposible, que lo diga
Una de las promesas más interesantes que planteó la actual autoridad municipal durante la campaña a la alcaldía de Mérida fue la erradicación de la pobreza en la que viven 12,000 familias de esta ciudad capital.
Como candidata la señora Araujo Lara prometió trabajar sobre la base de 20 compromisos para construir “la Mérida del futuro”. Como autoridad electa dijo que el gobierno municipal que encabezaría implicaría una nueva era de desarrollo para la capital del estado, con grandes proyectos, obras y resultados.
Ya como autoridad formal señaló: “Porque a mí nunca se me olvida que este es un gobierno muy corto y no podemos darnos el lujo de desperdiciar un solo segundo de trabajo”. Señaló que su reto era estar a la altura de las expectativas generadas entre los ciudadanos y aprovechar en muy poco tiempo su oportunidad histórica.
Ya concluyó el octavo mes de la actual gestión municipal y prácticamente sólo quedan 18 de los 26 que corresponden al Ayuntamiento. Es importante que la señora Araujo haga un “corte de caja” e informe a los meridanos cómo van los avances de su promesa de acabar con la pobreza.
Los expertos en políticas públicas señalan que todo lo que medible es controlable. Si la meta es sacar de la pobreza a 12,000 familias, se puede llevar al cabo un reporte mensual para conocer cómo se va acercándose al objetivo.
Lo más práctico habrá sido dividir las 12,000 familias entre cada uno de los 26 meses de la actual administración, de modo que cada mes 461.53 familias estarían dejando de ser pobres. A estas alturas la meta parcial debe ser de 3,692.24, y sólo quedarían 8,307.54 pendientes.
Si esas son las cifras que tiene hasta ahora habrá que felicitar a la señora Araujo porque estaría demostrando que está en el camino correcto de cumplirle a los meridanos que viven en la pobreza.
Y si es así pues sería justo que lo presuma y dé a conocer en donde están ubicadas esas familias, cuántas personas han sido beneficiadas, cómo le hizo para lograr tal proeza, cuánto ha invertido, cuáles son los parámetros de referencia en cuanto a vestido, salud, educación, vivienda, alimentación, etcétera, que tomó en cuenta para determinar bajo qué condiciones se considera erradicada de la pobreza a una familia. También nos podría decir a cuánto asciende la inversión ejercida en su programa, de dónde provinieron los recursos y quiénes colaboran económica y políticamente.
Si no tiene esas cifras y no nos puede proporcionar la anterior información entonces quedaría claro que todo ha sido un engaño más. Como cuando dijo que sería diputada federal por tres años.
Si hasta el día de hoy no ha hecho nada, aún estaría a tiempo de iniciar para cumplirle a los meridanos. Sólo que ahora en vez de 461.53 familias por mes, tendrá que rescatar a 631.57 en el mismo lapso.
La señora Araujo tiene la obligación de cumplir con su compromiso de dar resultados. Valdrá la pena que lo haga y la gente le reconocerá el mérito de iniciar, como también lo prometió, una “nueva era de desarrollo para los meridanos”. Ahora, si le parece que está frente a una misión imposible sería honesto que lo diga. Entonces ¿cumplirá o reconocerá que no puede? Lo que no se vale es que la gente siga creyendo en falsedades.
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