sábado, 30 de abril de 2011

Un futuro sustentable para el PAN

Por Lic. Daniel Jesús Carrillo Polanco
Master en Comunicación Política y Marketing Electoral

Más allá de lo electoral

El PAN yucateco afronta otro proceso interno que culminará el próximo sábado 7 con la elección del nuevo presidente del CDE quien tendrá bajo su responsabilidad la organización de los próximos comicios que por primera vez en la historia serán concurrentes.

Se trata de un proceso en el que, por cuestiones estatutarias, sólo participamos quienes hoy día somos consejeros estatales y por ello la responsabilidad que pesa sobre nosotros y sobre quienes aspiran ser los dirigentes es muy grave.

Pero más allá de lo inmediato, que es la cuestión electoral, está en juego la recuperación de las ventajas competitivas del instituto político. Antes de pensar en la contienda hay que ver en qué condiciones entrara a ésta.

Cuando hablamos de competitividad necesariamente nos estamos refiriendo a una relación de competencia entre dos o más entes que se disputan algo. La competencia, tomando en consideración los resultados, en términos electorales y reales sólo existe entre dos partidos PAN y PRI.

Para analizar la competitividad tenemos que hacer un comparativo entre quienes están en posibilidades de entrar a una contienda. ¿Qué es lo que tiene uno que no tiene el otro y lo hace diferente y con mayores posibilidades de éxito?

Pongamos un ejemplo metafórico: si en un partido de fútbol uno de los competidores sale a la cancha con sólo 8 jugadores contra los 11 del rival, tiene una desventaja competitiva.

Y si ya con esa merma numérica otros tres jugadores deciden no pasarle el balón a sus compañeros porque antes del partido tuvieron sus diferencias personales, la falta de competitividad se agrava por la ausencia de sinergia.

Y si además el director técnico de ese mismo equipo no es una persona calificada en cuanto prácticas modernas para ejecutar en la cancha contra el competidor que sí posee esas habilidades Y si después de cada partido en vez de admitir los errores para superarlos unos y otros se echan la culpa.

Y si sin ver sus desventajas competitivas se quejan del arbitraje, de la cancha, del clima, de las porras, etcétera ¿Qué pasará con este equipo? Cuál debe ser el primer paso para que algún día gane un partido? ¿Ganar una queja contra el árbitro en un juego permitirá que gane en otro? Obvio que no. Lo que requiere es ser competitivo: salir la cancha con todos sus jugadores que se entiendan entre sí gracias a una buena dirección técnica.
Esto es lo que está en juego en el PAN, que quien llegue comprenda que lo urgente es recuperar las ventajas competitivas perdidas: unidad, sinergia, estructura, esperanza social, capacidad política y técnica, etcétera. De nada han servido ni seguirán sirviendo las críticas al adversario si el equipo sigue con ocho jugadores peleándose entre sí y con un director que no tiene la preparación para hacer su tarea.

¿Qué clase de director necesita el PAN? Más allá de las afinidades naturales habrá que considerar cual de los dos contendientes, Hugo Sánchez o Mauricio Vila, posee la mayor cantidad de ventajas competitivas, entre las que podemos señalar: a) Experiencia política, b) Autonomía en las decisiones, c) Actitud propositiva, d) Capacidad de negociación y de operación, e) Conocimiento de la estructura y de la militancia, f) Rectitud en la aplicación de las normas estatutarias, g) Control emocional, y, h) Visión estratégica e innovadora. Superadas las desventajas propias lo demás vendrá por añadidura.

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