
Por Lic. Daniel Jesús Carrillo Polanco
Master en Comunicación Política y Marketing Electoral
Demostración de fuerza y despilfarro
Vaya manera de burlarse de la sociedad. Precisamente el día en el que miles de ciudadanos salen a la calle a manifestarse contra el despilfarro y contra la falta de transparencia, la señora del Palacio, en vez de escuchar, incurre en una demostración de sordera y de cómo despilfarrar el dinero público para un evento de menos de dos horas y sin beneficio alguno para nadie.
Y si hablamos de falta de transparencia, es un hecho que jamás conoceremos a ciencia cierta cuántos millones nos costó a los yucatecos la fiesta priista, de qué partidas presupuestales salieron los recursos, cuántas y qué obras se dejarán de hacer y qué servicios se dejarán de prestar.
Si de por sí la situación económica, política y social ya es muy crítica dada la condición de endeudamiento en que se ha puesto a los yucatecos para muchos años, no se entiende cómo se atreven a tirar tanto dinero en un festejo personal y partidista.
El acarreo de 40,000 personas -según cifra del PRI- requiere de un millonario gasto. Hagamos en cálculo. ¿Cuánto pudo haber erogado cada una de estas personas si hubiera cubierto sus gastos de manera individual?
Los gastos mínimos y visibles fueron: transportación de ida y vuelta, comida, bebida, camiseta, pago de los payasos para que se diviertan un rato, pago del conjunto que amenizó la fiesta, sonido, templete y logística. Muy conservadoramente cada quien hubiera gastado alrededor de $300 que multiplicados por los 40,000 el gasto habría ascendido a $12 millones.
Las personas que fueron traídas del interior del Estado siguen siendo igual de pobres como estaban antes del festejo. No hay obra que inaugurar y no se puso en marcha un nuevo servicio. Pero en realidad las cosas no seguirán igual, ahora serán peor porque se ha hecho un nuevo hueco a las finanzas estatales.
Con esos recursos se pudo avanzar en la terminación de los hospitales de Valladolid y Tekax, se pudieron generar mayores condiciones para superar a pobreza o para cualquier otra cosa de beneficio.
La auto denominación de la señora como “capitana y líder moral” en un evento priista viene a confirmar, una vez más, que en Yucatán no tenemos autoridad. Se trata de una persona que actúa en función de sus intereses personales y los de su partido.
Un gobernante serio debe guardar las formas y entender que tiene la obligación de respetar a toda una sociedad con creencias e ideologías diversas. Un gobernante tiene la obligación de cuidar y de ejercer correctamente el dinero del pueblo.
¿Cómo es posible que en pleno siglo XXI sigamos observando prácticas propias de principios del siglo pasado?
Alguien seguramente dirá que todos tienen derecho a festejar, en lo que yo también estaría de acuerdo. Pero antes habría que preguntarse ¿Hay algo que festejar? ¿Debemos festejar la represión, la deuda, el despilfarro, la opacidad, el incumplimiento de las promesas, la colocación de primeras piedras, la corrupción, la existencia de empresas fantasmas o qué?
Y aún cuando hubiese “algo” que festejar de todas maneras no se justificaría el despilfarro de los recursos públicos. Es más yo diría que si las cosas estuvieran bien no sería necesario dar “demostraciones de fuerza” a costa del erario y que hoy sólo engañarían a los más humildes y desinformados.
No hay comentarios:
Publicar un comentario