
Por Lic. Daniel Jesús Carrillo Polanco


Para la colección
A veces leemos las noticias pero nos damos poco tiempo para hacer algún tipo de análisis que nos permita comprender un poco más a fondo acerca de lo que están comunicando y sobre todo haciendo quienes en sus manos está el destino de Yucatán y de Mérida.
Hay situaciones que viéndolas de manera aislada dicen algo, pero al enmarcarlas en una visión más integral simplemente comunican otra cosa. Veamos algunas de las inconsistencias e incongruencias.
Se da a conocer la construcción del “paso deprimido” y aunque no se informa de la inversión ni se dicen quiénes serán los patrocinadores, ni se presentan los estudios técnicos que sustenten la obra, la señora alcaldesa recibe un premio del INAIP por su “transparencia”.
Se calcula que esa obra podría costar $50 millones. Esto significa que el concierto de Shakira, cuyo gasto está calculado en $25 millones, costará la mitad de lo que implicaría una obra de tal envergadura. O la obra es muy barata o el concierto es extremadamente caro.
Se dio a conocer que el techado del Pasaje Revolución costará $30 millones, que es casi lo mismo lo que nos costará la presentación de Shakira, sólo que duraría mucho más que las dos horas del concierto. Para el mejoramiento de mercados, que sería de beneficio permanente, se destinan apenas $3 millones y para las 12,000 familias que viven en la pobreza extrema nomás nada.
Se informa que el concierto de Shakira será gratuito para los meridanos, pero hasta el momento todo se ha pagado con recursos de la Comuna; es decir con recurso público, de manera que en realidad nos está costando a todos vayamos o no a ese evento.
También se ha dicho que es un evento pensado para diversión a los meridanos, pero en realidad quienes lo disfrutarían serán aquellas personas que vengan de otros puntos de la República y reserven espacios en los hoteles, así como los empresarios que “aporten”.
Se habla de patrocinadores de un evento en el que no se cobrará nada a la gente ¿de dónde recuperarán su dinero los “patrocinadores”?, yo no conozco a empresario alguno que esté dispuesto a dar algo a cambio de nada. No se han desmentido las versiones de que se darían permisos a gasolineros que den dinero a cambio de concesiones. Eso sí es más creíble.
Sin embargo, antes de que llegue a Mérida Shakira se presentará en Mexicali, Tijuana, Hermosillo, León Puebla, Tuxtla Guitérrez, Villahermosa, Mérida, Cancún, ¿De donde vendrán los turistas?
Se informa que una de las metas del mencionado concierto es lograr una asistencia de 200,000 personas, cuando el estadio Azteca tiene capacidad para 105,000, una infraestructura impresionante construida ex profeso para eventos masivos, de modo que la pretensión es reunir al doble de lo que lleva ese campo pero en una explanada improvisada, sin niveles y sin estacionamiento. Si alguien cree que podrá ver a Shakira pero que no esté entre los 5,000 primeros nomás irá a perder su tiempo. Y si la idea es verla en pantallas gigantes, pues que mejor se quede a verla en la comodidad de su casa.
Los priistas se rasgaron las vestiduras acusando y encarcelando a Cecilia Flores por una supuesta malversación de fondos municipales por traer artistas, cosa que hasta ahora no se ha comprobado, pero no dicen nada a la primera regidora por traer artistas en evidente desvío de recursos porque este tipo de eventos no están contemplados en el Plan Municipal de Desarrollo y porque las obras se hacen en un inmueble que no es de la comunidad. Para la colección.
Es de todos sabido de los “controles” que autoridades en turno ejercen sobre ciertos medios de comunicación que, salvo honrosas excepciones, hoy por hoy actúan más en función de sus intereses económicos –bajo el argumento de que son empresas y necesitan ganar- en vez de representar los intereses del pueblo.
Es por ello que nos debe llamar la atención el hecho de que Televisa, el emporio que ha sido ampliamente beneficiado con el presupuesto de los yucatecos, haya publicado el reportaje en el que se denuncia el caso de las empresas fantasmas.
Y es más llamativo el caso por el momento en que se da, precisamente cuando nuevamente, como ha ocurrido cada cierto tiempo, hay una embestida contra el gobierno federal acusándolo de que no envía recursos al gobierno estatal de Yucatán.
Acusación nada argumentada y sí envuelta en medio de denuncias de corrupción, de despilfarro, de mentiras, de nulos resultados y de deuda.
La corrupción. Han sido más que contundentes las denuncias publicadas por el Diario sobre la forma en que está manejando el dinero de todos los yucatecos mediante la generación de empresas cuya única función ha sido la de emitir facturas para justificar millonarias erogaciones de dinero. Tan es así que Televisa, la gran beneficiada por el actual sistema, retoma las denuncias de Diario de Yucatán y las presenta en el ámbito nacional.
El despilfarro. Según se dio a conocer, en casi cuatro años el Ejecutivo local ya habría gastado, por no decir tirado a la basura, $100,000 millones. Un cifra sin precedente en la historia de Yucatán.
La mentira. Si el gobierno federal no enviara dinero ¿Entonces que nos digan de dónde salió esa multimillonaria cifra?
Los nulos resultados. Como le quiera ver, si esa enorme cantidad se hubiera ejercido en beneficio de los yucatecos todas las obras, tanto las iniciadas con primeras piedras en esta gestión como las que dejó inconclusas la administración anterior, ya estarían completamente concluidas.
La mega deuda. Las obras no se ven, pero si la enorme deuda de $7,000 millones que estaría dejando para los próximos 25 años. Generaciones de yucatecos que aún no han nacido pero que cuando lo hagan ya vendrán con una carga financiera.
Ya se gastó una multimillonaria cantidad que ha dejado como único resultado una multimillonaria deuda ¿Y todavía pide más dinero al gobierno federal? ¿Es que no se cansa de tirar el recurso público sin ton ni son? De acuerdo con este ritmo de despilfarro y de endeudamiento, si hiciéramos una proyección promedio para el último año de la señora Ortega Pacheco la deuda podría aumentar en $1,750 millones y el gasto en otros $25,000 millones.
Lo que significaría que la deuda podría llegar a $8,750 millones y el gasto a $125,000 millones pero sin resultados.
El reflejo fiel de que no hay dinero es que seguramente no pagó su “cuota de control” a Televisa y por eso esta empresa decidió publicar el reportaje de corrupción sobre las empresas fantasmas.
Situación similar ocurre ahora en el Ayuntamiento de Mérida: se gastarían $50 millones en un “paso deprimido” y otros $25 millones más para un concierto de dos horas. Y ninguno de estos dos caprichos representa algo de beneficio para los meridanos. Los números rojos ya hicieron su aparición como hace 20 años cuando un alcalde de triste memoria dijo sólo le quedaba “voluntad” para administrar la ciudad. Esto por supuesto que afecta a todos sin importar colore o ideologías.