
Por Lic. Daniel Jesús Carrillo Polanco
Master en Comunicación Política y Marketing Electoral
Las señoras de los Palacios
Fueron buenas para hacer campaña, pero son pésimas para gobernar. Las señoras de los palacios están negadas a la política, pero no me estoy refiriendo a la “grilla” sino a la disciplina, ciencia, arte, herramienta o como se le quiera llamar, mediante la cual se debería alcanzar el desarrollo armónico y sustentable de la sociedad.
Estoy seguro que muchos dirán que la verdadera política, esa que busca el beneficio social, es un “sueño guajiro”. Quizá tengan razón, pero como seres humanos deberíamos aspirar y sobre todo exigir a quienes llegan a cargos de elección, sin importar colores, a que sean políticos de verdad.
Los tres factores centrales de la política: negociación, comunicación y postura ética, están totalmente ausentes en el quehacer de las señoras. En realidad sus actitudes son diametralmente opuestas a la política.
Imposición, golpes y represión, en vez de negociación. Sordera y manipulación en vez de comunicación. Mentiras, burlas, frivolidad, impunidad, despilfarro y desparpajo en vez de una postura ética; es decir, es vez del ejercicio de valores que deberían sustentar las acciones de cualquier político.
Pero además de pisotear y de degradar al concepto de la política, las “autoridades” en turno incurrieron en violaciones graves a las normas fundamentales estatal y federal, así como también en delitos de abuso de autoridad y coalición de funcionarios. Les recomiendo que lean el artículo 251 del Código Penal de Yucatán.
Con sus acciones y con sus omisiones en vez de propiciar la armonía entre la sociedad, las dos señoras están ocasionando una polarización radical que a nadie le conviene, ni siquiera a ellas porque tarde o temprano se les va a revertir.
¿Qué clase de negociación política hay entre la señoras y los representantes de los ciudadanos? Todo lo que han hecho ha sido por medio de la vía de la imposición mediante mayoriteos en el Cabildo o en el Congreso local. O peor aún mediante garrotazos como sucedió el 4 de julio pasado.
¿Qué clase de comunicación existe entre las dos señoras y los ciudadanos? Hay una total equivocación si creen que se están comunicando con los ciudadanos cuando publican sus posturas unilaterales, usando cuanto medio puedan comprar con recursos públicos. Esto no es establecer comunicación, esto es intento de imposición.
Y si hablamos de postura ética pues nos quedaríamos cortos. Por ejemplo, decir que Yucatán es el Estado más seguro del país cuando la misma autoridad propició una salvaje golpiza contra ciudadanos que se vieron desprotegidos por una policía que no sirvió para nada ¿qué tiene que ético? Las palabras tienen que ser congruentes con los hechos. La incongruencia es un antivalor.
Los resultados materiales de la política además de la armonía social, que es lo que permite la gobernabilidad; es decir, la posibilidad de ejercer el cargo sin conflictos sociales, deberían verse en obras y servicios de bien común.
El buen gobernante debería someterse siempre a los criterios de prioridad y de urgencia a la hora de ejercer los nunca suficientes recursos públicos. La lamentable realidad es que todo el recurso público ha ido a parar la basura y sin resultados palpables. Han condenado a la sociedad a vivir endeudada durante más de cuatro sexenios.
Las nuevas generaciones tienen que entender que la política no es sucia. Que la política no tiene nada que ver con el despilfarro, la deuda, la represión, la burla, etcétera. El político es el que dignifica la política no el que la pisotea o la degrada.
No hay comentarios:
Publicar un comentario