Disciplina priista VS sensatez
Tras la represión del 4 de julio pasado surgieron algunas voces de que pudo tratarse de “fuego amigo” entre priistas. Que la golpiza a ciudadanos fue una situación deliberada para que la “delfina” de la señora del Palacio grande quede fuera de toda posibilidad de convertirse en la sucesora del trono.
Corrió la versión de que con el desgaste político inocultable de las señoras de los Palacios los otros suspirantes priistas a la candidatura gubernamental liberarían su principal escollo: la candidata oficial.
Una postura somera de esta situación nos llevaría a pensar que los otros candidateables del partido rojo serán los beneficiarios de los errores cometidos no sólo por la ahijada sino también por la madrina.
Sin embargo, a mi parecer, el simple y justificado desgaste de la candidata oficial no hace dignos a los otros suspirantes.
Hasta el día de hoy ninguno de los señalados como candidateables –Jorge Carlos Ramírez Marín, Rolando Zapata Bello y Cleominio Zoreda Novelo- en diversas encuestas, han manifestado postura alguna para condenar el despilfarro, la imposición y la represión.
Todos estos señores, que aspiran gobernar a Yucatán, saben a la perfección que se despilfarró mucho dinero, que fue un error recurrir a la represión de porros a sueldo en vez del diálogo, que no hubo justificación alguna para dejar a los ciudadanos a merced de los gamberros, que se violó el orden constitucional, que las dos señoras merecen ser enjuiciadas políticamente y que incluso deberían ser consignadas por el delito de abuso de autoridad.
Las evidencias son tan abundantes como irrefutables. Sólo un mentecato podría creer las versiones del líder de los porros de que es una “víctima inocente”, cuando en todos los vídeos aparece golpeando y dando instrucciones para golpear.
Los ciudadanos fueron reprimidos por exigir el ejercicio adecuado de sus recursos y por cuidar el entono de su ciudad. Sin embargo, los candidateables priistas no se han manifestado a favor de estas legítimas demandas.
¿Por qué no han dicho nada ante la ocurrencia de destruir una glorieta que estaba en buenas condiciones sólo por el capricho de convertirla en un símbolo de paz que hoy representa lo contrario?
¿Por qué no han dicho nada respecto de la segunda ocurrencia de destruir ese mismo espacio recién remozado que significó una derrama importante para hacer el segundo capricho? ¿Por qué no han dicho nada respecto a las posturas de organismos con solvencia moral y profesional que señalaron que el túnel no era factible?
Los tres candidateables priistas tiene una característica común: son legisladores federales y, por tanto, no hay forma de que se excusen de no decir nada sobre la violación a diversas normas locales y federales.
¿Están de acuerdo con las excusas planteadas por la no intervención de la policía? 1. Que no se envió a la fuerzas de seguridad para no empeorar las cosas. 2. Que la Comuna sólo pidió vialidad y no seguridad. 3. Que la cámara de vídeo “no vio nada” justo en el momento de la golpiza.
En la medida en que los candidateables priistas se pongan del lado de los ciudadanos tendrán cara para pedirles el voto en 2012. Su silencio sólo evidencia que están de acuerdo con los errores dolosos y las ilegalidades en que han incurrido las señoras de los Palacios. ¿Vale más la disciplina priista que la sensatez?
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