sábado, 24 de septiembre de 2011

El gran logro de las señoras


Por Lic. Daniel Jesús Carrillo Polanco
Master en Comunicación Política y Marketing Electoral

En medio de todo lo malo

Los galardones y los premios ficticios, forzados y abaratados siguen y seguirán siendo “noticia” a medida en que se acerquen los procesos electorales, pues las señoras de los palacios, ante la falta de resultados, en algo tienen que justificar su paso por el servicio público.

Hace ya mucho tiempo que ambas se olvidaron para qué llegaron a sus cargos, pues lo que menos han hecho es gobernar y mucho menos servir, y en cambio se han esforzado para tratar de aprovechar el dinero público y los espacios mediáticos para fortalecer sus imágenes.

Es decir, se han dedicado a hacer campaña electorera con cargo al erario pensando en el puesto que viene no en el que ejercen, pues como buenas integrantes de la maquinaria electorera saben que lo que menos importa es dar buenos resultados a favor del bien común. Lo que si les interesa manejar el dinero para manipular a los ciudadanos que se dejen influenciar.

Las dos señoras comparten las mismas características: a) Ninguna ha terminado el o los puestos de elección popular que se les ha conferido. b) A ambas, nuevamente, se les cuecen las habas por abandonar sus puestos para saltar a otro. c) Ninguna ha cumplido con sus promesas de campaña. d) En cuanto a opacidad y despilfarro son almas gemelas.

¿Entonces de qué otra forma podrían “limpiar” su imagen para aspirar al siguiente puesto si no es mediante actos desesperados de recibir medallas y galardones? Yo pregunto ¿en verdad se los merecen? ¿Qué han hecho de extraordinario en sentido positivo?

El incidente de una premiación inexistente puso al descubierto la estrategia de desinformación y de manipulación que durante mucho tiempo les ha funcionado.

En condiciones normales, cualquier persona hubiera reaccionado para aclarar el malentendido –de que en realidad no hubo premio- antes de que llegara el desmentido. Pero en vez de ello y a pesar del desmentido se mantuvo la mentira. Sin embargo, mientras más medallas y galardones reciban, su crisis política es más profunda, pues crece la irritación social.

A pesar de todo, sin quererlo y sin proponérselo, en medio de este marasmo y de intentos de manipulación, parece que las señoras de los Palacios estarían alcanzando su logro político más grande: unir a los diferentes grupos sociales… pero en su contra.

El hartazgo es tal que hasta personas de su mismo partido que no podían verse entre sí ahora ya comienzan al menos a sentarse en la misma mesa y compartir el mismo fin. Eso es precisamente lo que se gestó en la llamada “cadena de las glorietas”.

Está en marcha un proceso mediante el cual la sociedad comprende que, hoy por hoy, hay de por medio un fin supremo por encima de los intereses personales y grupales: aplicar un freno a los excesos que están poniendo a Yucatán en una situación de estancamiento y de atraso para muchos años.

Todas, absolutamente todas, las actuales generaciones y las que todavía no nacen, sin importar colores o ideologías, salen perjudicadas por las dos damas de los palacios.

Dentro de todo lo negativo y malo que estamos viviendo también tiene su parte positiva al darse la sinergia necesaria que podría ser detonante para interrumpir esta situación de ingobernabilidad que daña a todos por igual. Y a pesar de que esto es un “logro” ocasionado por las dos señoras, queda más que claro que no tienen el mérito para agenciarse otra medalla.

domingo, 18 de septiembre de 2011

Un “mundo feliz”


Por Lic. Daniel Jesús Carrillo Polanco
Master en Comunicación Política y Marketing Electoral

Intoxicación social

Según las señoras de los palacios, pareciera que los yucatecos vivimos en un mundo totalmente feliz. Como si no pasara nada, en sus apariciones públicas se les ve felices y contentas recibiendo medallas y premios por su “liderazgo”, “transparencia” y por ser “promotoras” de paz.

Yucatán y Mérida se están desbaratando económica, social y políticamente pero los discursos son de avances y de éxitos. Se habla de paz y prosperidad, y que hasta la corrupción ha disminuido.

Y cuando la situación se pone difícil y no tienen argumentos ante las evidencias, recurren a sus ya tan socorridas frases: “Ahí están las cifras”, “En tiempo y forma”, “Entendemos los tiempos electorales”, “Lo que marca la ley”, etcétera.

Es conveniente tratar de descifrar el porqué de esos discursos y acciones. Partamos de la premisa de que el ser humano no es infalible y por tanto puede incurrir en error. Y esto ocurre cuando afirmamos algo, aún cuando nuestro conocimiento de la realidad es equivocado.

Las opiniones de la gran mayoría de los ciudadanos son consideradas como juicios de la apariencia porque son emitidos con base en predisposiciones. La experiencia nos enseña que el error en que ha incurrido la opinión pública trae consecuencias graves por dejarse llevar sólo por las apariencias.

Y la autoridad ¿hasta que punto le es permitible incurrir en error? Creo que esto dependería de las consecuencias que las acciones desencadenen hacia los ciudadanos. Lo realmente grave es cuando el discurso se aparta deliberadamente de la realidad pues es cuando dejamos de hablar de error y pasamos al ámbito de la mentira.

La intención de engañar es lo que establece la diferencia entre el error y la mentira. Hay tratadistas como Guy Durandín (Paidós, 1995) que consideran que la mentira ocurre entre personas de manera improvisada, y señalan que la desinformación tiene el carácter de organizada. Es decir, desinformar es mentir pero con premeditación, alevosía y ventaja.

Por eso no nos deben extrañar esas afirmaciones y acciones por demás absurdas de un supuesto estado de transparencia, de respeto a los derechos humanos, de no corrupción y de paz. Todo es producto de una estrategia deliberada y bien orquestada para tratar de engañar a la colectividad.

Los expertos distinguen dos tipos de mentiras entre personas: unas que sirven a intereses propios y otras que pueden considerarse caritativas pues tratan de proteger al prójimo. En el caso de la desinformación no hay mentiras piadosas, quien la practica siempre tiene el interés de ganar algo a su favor e incluso de perjudicar a terceros.

Por ello, es responsabilidad de los ciudadanos no sólo estar al tanto de lo que ocurra en su entorno sino también de orientar a quienes no tienen acceso a medios de comunicación confiables, porque de no hacerlo serán víctimas de la desinformación y las consecuencias ya las conocemos.

Las autoridades locales saben que su acción desinformadora llega a muchos ciudadanos potenciales electores menos informados y, por tanto, más vulnerables a ser engañados. Que no nos extrañe que las frases y acciones absurdas de logros, éxitos y medallas no sólo no cesarán sino que incluso se intensificarán a medida que se acerque el proceso electoral.

La desinformación es considerada como una campaña de intoxicación, pues supone presentar como verdadera una noticia falsa con intención de inducir en error a las audiencias.

sábado, 10 de septiembre de 2011

Focos rojos encendidos

Por Lic. Daniel Jesús Carrillo Polanco
Master en Comunicación Política y Marketing Electoral

¿Quién podrá defendernos?

A unos cuantos meses de que se inicie el proceso electoral que será inédito en Yucatán, ya que por primera vez en la historia, en una sola jornada, decidiremos sobre todos los cargos en disputa, se encienden los focos rojos ante la inminente intromisión del Ejecutivo local en la instancia electoral que debería ser totalmente autónoma.

Hace algunas semanas, en una de mis aportaciones a esta página editorial, suscribí la idea de que la única salida efectiva que hoy por hoy tienen los ciudadanos para castigar a los malos gobiernos, para acabar con la corrupción, el despilfarro, la frivolidad y la opacidad, es la vía electoral.

¿Cómo llegamos a esta conclusión? Enlistemos todas las posibilidades para que los ciudadanos hagan valer sus derechos: 1. ¿Derrocar al sistema como en Egipto? Impensable ante una sociedad poco participativa para este tipo de movimientos. 2. ¿Promover juicios políticos? Ya se confirmó que es inútil. 3. ¿Ejercer presión social con marchas, protestas y plantones? De poco sirven ante autoridades sordas y ciegas. 4. ¿Presentar denuncias penales y electorales ante instancias copadas por incondicionales al sistema PRI? 5. ¿Pedir auxilio a Derechos Humanos? 6. ¿Solicitar transparencia? Y ahora… ¿Quién podrá defendernos?

Quizá alguien espere algún milagro del cielo y a ver qué pasa. Me parece que sólo la sociedad puede salvarse a sí misma ¿Cómo? Preparándose desde ahora para ejercer su derecho al voto. Está probado que cuando el pueblo se une no hay acción o medida, por muy tramposa que sea, que supere su voluntad.

Y si ya asumimos que la vía electoral es la solución democrática a tantos males, me parece que como sociedad debemos enfocar todos nuestros esfuerzos para despertar conciencias, para mover las almas hacia las urnas en julio de 2012. Estamos a tiempo para hacer un gran movimiento que avasalle al sistema rojo.

De ahí que la denuncia de intromisión del Ejecutivo local en decisiones de la instancia electoral, es sumamente grave porque la maquinaria electorera ya está en marcha y moverá todo cuanto tenga que mover para tratar de torcer la voluntad ciudadana con miras a perpetuarse en el poder, para cubrirse las espaldas y para seguir con tranquilidad con las mismas prácticas de hoy y de siempre.

Sin embargo, lejos de que esto nos haga caer en desanimo es un acicate para que nuestra indignación se canalice a esfuerzos, acciones y actividades -como la promoción permanente del voto- que nos darán resultados efectivos.

Ni será ni la primera ni la última vez que la sociedad triunfe por encima de todas las trampas y medidas electoreras diseñadas con nuestros propios recursos. Los focos rojos se apagan con participación social.

La actitud evasiva del presidente del Consejo General Electoral sobre la intromisión solo confirma la irregularidad. Este señor, que también es empleado de la sociedad, se ha auto-descalificado para seguir en un cargo que debe ser ejercido con honor y con libertad. ¡No merece seguir representándonos!

De la negativa de la señora del Palacio grande ¿Quién se la cree? ¿A poco ahora sí, en tiempo y forma, está respetando a las instituciones y las leyes? Si en la golpiza gamberril del 4 de julio negó su intervención a pesar de tantas evidencias inobjetables ¿qué se puede esperar ahora? Estamos frente a un asunto que atañe no sólo a los partidos sino a toda la sociedad porque a todos nos debe interesar tener un proceso limpio.

sábado, 3 de septiembre de 2011

Balance de paradoja

Por Lic. Daniel Jesús Carrillo Polanco
Master en Comunicación Política y Marketing Electoral

A dos meses del 4/J

Al cumplirse los dos primeros meses de la represión contra ciudadanos que ejercían su derecho a disentir por el mal uso de los recursos públicos; es decir, de su propio dinero, el balance arroja muchas sombras pero también muchas luces.

Una paradoja auténtica, pues mientras más negras y más profundas son las sombras, las luces tienden a ser más claras. Las sombras, por supuesto, están del lado de las autoridades locales que forman parte de un sistema que se presentó electoralmente como la “renovación del Siglo XXI” pero sólo en el “photoshop”, es decir, sólo en la apariencia porque en los hechos la realidad es diferente.

Desde el punto de vista político. La represión del 4 de julio fue la consecuencia de una absoluta pobreza de oficio político. El político–no el “grillo”- sabe escuchar y entiende que el diálogo y el consenso son sus únicas armas que tiene a la mano para gobernar con armonía. En el presente caso lo que prevaleció fue la cerrazón y la imposición, es decir, la sordera y la ceguera.

El político actúa con valores y lo que ha prevalecido, a dos largos meses de la represión, son intentos de manipulación y de culpar a los agredidos de sus agresiones a pesar de las tantas evidencias gráficas que colocan a las autoridades como mentirosas. No hay visos de humildad de admitir, por lo menos, que se les pasó la mano. Lo mínimo que debieron hacer es ofrecer una disculpa pública a la sociedad, pero la soberbia ha podido más. Política muerta.

Desde el punto de vista legal. La imposición de la obra pasó por la violación de numerosas normas federales, locales y municipales. Se violaron derechos fundamentales de las personas y otras normas constitucionales como las que imponen a la autoridad la obligación de resguardar el orden público y de proteger la integridad de los ciudadanos. Se cometió el delito de abuso de autoridad al no prestar el auxilio de manera oportuna, como lo establece el Código Penal local, y los autores materiales gozaron y siguen gozando de impunidad. También se violó el derecho a la información con la destrucción de las vallas informativas del Diario. Todo sigue en la impunidad.

Desde el punto de vista institucional. Es sumamente grave el que las instituciones sigan desactivadas para restablecer el Estado de Derecho. Del 4 de julio a la fecha, todas quedaron “ciegas y sordas”. La SSP asegura que nunca se enteró de la golpiza pese a las peticiones de auxilio. El C4, cuyo representante estuvo ahí, pero nomás mirando. La Fiscalía estatal sólo ha consignado tres expedientes. El Poder Judicial no tiene para cuando determinar si emitirá o no órdenes de aprehensión y quien sabe contra quien: agresores o agredidos. Y para colmo de colmos, Derechos Humanos ni mencionó los hechos en su informe anual. Instituciones nulificadas.

Las luces, quizá incipientes, pero cada vez más claras e intensas, se observan en el despertar cívico de muchas personas que hasta algún tiempo no se manifestaban como ahora. Arquitectos, empresarios, estudiantes, profesionales, amas de casa, periodistas, comerciantes, investigadores, etcétera, se han solidarizado con las víctimas de la represión.

Es claro que las autoridades locales le apostaron al olvido y estaban seguras de que este asunto sería olvidado en 15 días o un mes, pero ya pasaron dos y sigue tan vigente como desde el primer momento. Y como bien se dijo: “Los golpes pasarán, pero no la indignación”. Indignación que con sordera y ceguera siguen alimentando las autoridades.