A unos cuantos meses de que se inicie el proceso electoral que será inédito en Yucatán, ya que por primera vez en la historia, en una sola jornada, decidiremos sobre todos los cargos en disputa, se encienden los focos rojos ante la inminente intromisión del Ejecutivo local en la instancia electoral que debería ser totalmente autónoma.
Hace algunas semanas, en una de mis aportaciones a esta página editorial, suscribí la idea de que la única salida efectiva que hoy por hoy tienen los ciudadanos para castigar a los malos gobiernos, para acabar con la corrupción, el despilfarro, la frivolidad y la opacidad, es la vía electoral.
¿Cómo llegamos a esta conclusión? Enlistemos todas las posibilidades para que los ciudadanos hagan valer sus derechos: 1. ¿Derrocar al sistema como en Egipto? Impensable ante una sociedad poco participativa para este tipo de movimientos. 2. ¿Promover juicios políticos? Ya se confirmó que es inútil. 3. ¿Ejercer presión social con marchas, protestas y plantones? De poco sirven ante autoridades sordas y ciegas. 4. ¿Presentar denuncias penales y electorales ante instancias copadas por incondicionales al sistema PRI? 5. ¿Pedir auxilio a Derechos Humanos? 6. ¿Solicitar transparencia? Y ahora… ¿Quién podrá defendernos?
Quizá alguien espere algún milagro del cielo y a ver qué pasa. Me parece que sólo la sociedad puede salvarse a sí misma ¿Cómo? Preparándose desde ahora para ejercer su derecho al voto. Está probado que cuando el pueblo se une no hay acción o medida, por muy tramposa que sea, que supere su voluntad.
Y si ya asumimos que la vía electoral es la solución democrática a tantos males, me parece que como sociedad debemos enfocar todos nuestros esfuerzos para despertar conciencias, para mover las almas hacia las urnas en julio de 2012. Estamos a tiempo para hacer un gran movimiento que avasalle al sistema rojo.
De ahí que la denuncia de intromisión del Ejecutivo local en decisiones de la instancia electoral, es sumamente grave porque la maquinaria electorera ya está en marcha y moverá todo cuanto tenga que mover para tratar de torcer la voluntad ciudadana con miras a perpetuarse en el poder, para cubrirse las espaldas y para seguir con tranquilidad con las mismas prácticas de hoy y de siempre.
Sin embargo, lejos de que esto nos haga caer en desanimo es un acicate para que nuestra indignación se canalice a esfuerzos, acciones y actividades -como la promoción permanente del voto- que nos darán resultados efectivos.
Ni será ni la primera ni la última vez que la sociedad triunfe por encima de todas las trampas y medidas electoreras diseñadas con nuestros propios recursos. Los focos rojos se apagan con participación social.
La actitud evasiva del presidente del Consejo General Electoral sobre la intromisión solo confirma la irregularidad. Este señor, que también es empleado de la sociedad, se ha auto-descalificado para seguir en un cargo que debe ser ejercido con honor y con libertad. ¡No merece seguir representándonos!
De la negativa de la señora del Palacio grande ¿Quién se la cree? ¿A poco ahora sí, en tiempo y forma, está respetando a las instituciones y las leyes? Si en la golpiza gamberril del 4 de julio negó su intervención a pesar de tantas evidencias inobjetables ¿qué se puede esperar ahora? Estamos frente a un asunto que atañe no sólo a los partidos sino a toda la sociedad porque a todos nos debe interesar tener un proceso limpio.
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