domingo, 30 de octubre de 2011

Expresión de hartazgo

Por Lic. Daniel Jesús Carrillo Polanco
Master en Comunicación Política y Marketing Electoral

Mayor miedo al despilfarro

En el transcurso de esta semana, cuando se anunció la probable llegada de un fenómeno natural, en la opinión pública se generó otro fenómeno de carácter social que quizá pasó desapercibido.

Muchos de los yucatecos hemos vivido y sufrido los efectos de poderosos huracanes como el Gilberto en 1988 y con Isidoro en 2002. Prácticamente ya llevamos 10 años sin que Yucatán se vea tocado de lleno por alguno.

De 2002 a la fecha, muchos de los fenómenos que se gestaron en el Atlántico y que pasaron cerca de Yucatán cobraron vidas y ocasionaron cuantiosos daños. En 2005 Wilma, de categoría 5, devastó Quintana Roo.

En 2007, al inicio de la temporada se gestó “Dean” dejando un saldo de 14 muertos, pero que en Yucatán sólo ocasionó ligeros daños. Este fenómeno sirvió de pretexto en la recién iniciada gestión de la señora del Palacio Grande para tratar de allegarse recursos del Fondo de Desastres Naturales. Fue uno de los primeros conflictos que sin razón ni sentido fue armado contra el Gobierno Federal.

En la mente colectiva quedaron en el recuerdo dos hechos: las devastaciones naturales de los huracanes y el lamentable intento de obtener recursos para quien sabe, porque para reparar daños inexistentes no era.

En estas fechas cuando se informó de la posibilidad de que nos golpee el huracán “Rina” la reacción de la gente no fue en el sentido de preocupación por los daños que pudiera causar el meteoro –que sería lo normal-, sino por la oportunidad que podría representar para la dama del Palacio de intentar nuevamente obtener más dinero federal.

El riesgo de “Rina” pasó a segundo plano frente a la devastación real y tangible generada en Yucatán a lo largo de casi cinco años. Los daños y los perjuicios ocasionados a todos los yucatecos son mucho más abultados y de largo plazo. Me parece que esta es la causa de esa reacción social atípica ante un huracán.

Los comentarios “vox populi” en la calle, en el súper, en los parques, en las redes sociales y en la propia página del Diario –debajo de la nota en la que se anunció el probable arribo del meteoro- fueron en el sentido de que la gente no quería que llegue “Rina” pero no porque les causara temor sino por la posibilidad de que fluya dinero a las manos del Ejecutivo local y que finalmente no serviría para resarcir a la gente.

La llegada de un huracán era el pretexto perfecto de los perfectos “echadores de culpas” para “justificar” el estado de devastación en que se encuentra Yucatán y al mismo tiempo para obtener recursos adicionales en una coyuntura en la que al parecer ni para pagar los aguinaldos de los trabajadores al servicio del Estado tienen.

La expresión social “no quiero que venga Rina porque no quiero que la señora tenga más dinero para malversar” es una muestra de hartazgo justificado, porque los miles de millones de pesos recibidos en préstamos ¿Alguien sabe en qué se invirtieron? De hecho, según se informó, hay un desfalco del fondo estatal para casos de desastre.

Realmente la naturaleza se apiadó de los yucatecos porque con tras la posible devastación natural se iba a recrudecer de manera exponencial la destrucción dolosa.

Fue relativamente fácil sobreponernos a la destrucción involuntaria sufrida tras el paso de un fenómeno natural como Isidoro, pero por lo menos pasarán 25 años para recuperarnos de la devastación voluntaria que nos están dejando las dos damas de los palacios.

domingo, 23 de octubre de 2011

El juicio político debe proceder


Por Lic. Daniel Jesús Carrillo Polanco
Master en Comunicación Política y Marketing Electoral

Hasta para los cómplices

Más allá de las filias y de las fobias, sinceramente como ciudadanos -sin importar simpatías- hay que preguntarse ¿hay o no hay evidencias suficientes para que proceda el juicio político contra la señora del Palacio grande?
Año tras año, por estas fechas, la señora ha acudido al Congreso en busca de mayores recursos para Yucatán. Y sus gestiones han rendido frutos y hay constancia que ha festejado el hecho de recibir tanto dinero.
Sin embargo, año tras año y en completa contradicción se culpa del Ejecutivo federal de incurrir en recortes presupuestales y con este argumento se plantea la “necesidad” de incrementar nuevos préstamos bancarios.
Se habla que por Yucatán han pasado alrededor de $100,000 millones en cuatro años, y todos se preguntan ¿A dónde fue a parar ese dinero? Si ese dinero se hubiera invertido para beneficio de los yucatecos habría obras por todos lados y servicios de vanguardia. Pero ni unas ni otros.
Todas las obras prometidas desde hace cuatro años siguen en veremos. ¿Hay forma de ocultar la mala administración? ¡Quién en su sano juicio puede negar esta situación!
Los informes ciudadanos que año con año se llevan al cabo sin fundamento legal alguno, porque no están previstos en la Constitución Federal, sólo implican dispendios innecesarios. ¿Quién puede negar esta irregularidad?
La represión ejecutada desde el oficialismo contra numerosos ciudadanos no priistas contra la impunidad absoluta a favor de priistas, es otra de las grandes irregularidades de la actual gestión. ¿Quién puede ocultar esta aplicación selectiva de las leyes y de las instituciones?
El descuido en la atención de lo básico como el cuidado a la salud que ha hecho aparecer epidemias con la influenza hace dos años y el dengue en estos días que ha cobrado ya varias vidas y con la incidencia de más de 2,000 casos, mientras que la señora está más ocupada en hacer proselitismo por toda la República es tan evidente que ¿Quién podría atreverse a decir que no es cierto?
Y que decir de la falta de resultados y el incumplimiento de las promesas de campaña ¿Dónde está el tren bala? ¿Y el parque científico y tecnológico que se ha iniciado varias veces?
Y es verdad o no que obras cono los hospitales iniciados en la gestión pasada siguen inconclusos, y porqué se sigue gastando dinero en el O´Horán cuando se debería impulsar el Hospital Regional de Alta Especialidad. ¿Por qué desarticuló el Citi Yucatán? ¿Es algo que puede pasar desapercibido?
¿Quién podría negar la falta de transparencia y de rendición de cuentas? ¿Por qué se tiene que recurrir a las unidades de transparencia cuando la información requerida se debería proporcionar sin tantas largas? ¿Quién podría negar esta realidad?
Pues así como hay miles y miles de ciudadanos que están hartos de tanto despilfarro y frivolidad sin resultados concretos, también hay otros que no sólo se atreven a decir que no es cierto lo antes expuesto, sino que incluso defienden abiertamente la impunidad, el despilfarro, la frivolidad, etc.
Entre quienes sí se atreven a ver otra realidad son ni más ni menos los legisladores federales de la "ola roja", entre los cuales figuran varios que ya están suspirando ser los sucesores de la silla palaciega. El sistema les demanda actuar con disciplina aunque sus posturas vayan completamente en sentido contrario al sentir de los ciudadanos. Hasta hace poco andaban calladitos, pe4ro ahora ya hicieron manifiesta su complicidad. Hasta a los cómplices debería ser enjuiciados. Con qué cara saldrán mañana a pedir el voto? Ya veremos.

domingo, 16 de octubre de 2011

Un nuevo pacto social

Por Lic. Daniel Jesús Carrillo Polanco
Master en Comunicación Política y Marketing Electoral

Privilegiemos el bien superior

En este mes se iniciaron formalmente los procesos políticos que derivarán en la elección, el domingo 1 de julio, de prácticamente todos los cargos que están juego. Es momento de pensar, a menos de un año de que salgamos a votar, qué es lo que queremos para nuestra ciudad y para Yucatán.

¿Estamos satisfechos con la actuación de las actuales autoridades? El desastre político, económico y social que se registra en el Estado afecta a todos por igual. ¿Acaso los priistas están exentos de ser picados por el brote de moscos que surgió como consecuencia de una actitud negligente de las autoridades? ¿Los baches solo afectan a los panistas? ¿La deuda pública para 25 años la pagarán solo los panistas, peredistas o ciudadanos libres, o es una carga para todos?

La única beneficiada de la mala gestión es una minoría que se aprovecha de sus cargos para desfalcar al erario, para adquirir terrenos, para comprar casas a sus familiares, para promover su imagen, para favorecer a sus familiares y amigos. La fórmula ha sido siempre la misma: dádivas y micro recompensas a cambio de votos; es decir, clientelismo.

Y tristemente aún hay miles de ciudadanos que se consideran “atendidos” cuando les llega su kilo de carne, su pastel de cumpleaños, su mochila, su chamarra, la pintura de su fachada, su tarjeta de descuento, su artista favorito o cualquier otra chuchería.

Lo peor del caso es que ni siquiera son regalos como les hacen creer. Todo proviene de los recursos públicos, del dinero que debería servir para impulsar el bien común.
¿Qué estamos dispuestos a hacer para cambiar esta situación? Es momento de desarrollar una estrategia que pueda rendir frutos tangibles.

1. Tener a la mano -como si fuera un lingote de oro- la credencial de elector.
2. Promover el sufragio entre nuestros familiares y vecinos
3. Generar conciencia entre los ciudadanos menos informados
4. Ser más exigentes con el árbitro electoral para que cumpla a cabalidad con sus funciones y dejen de ser leones sin dientes
5. Denunciar legal y públicamente cualquier irregularidad que detecten en sus colonias
La realidad no van a cambiar por sí sola. El cambio no será automático, cada quien tiene que ser protagonista del mismo. La apatía y la abstención son el mejor alimento para el maquinaria electorera.

Hay constancia histórica de que no obstante el despilfarro para la compra de votos y las trampas electorales los ciudadanos han vencido por amplio margen a la maquinaria electorera.

Y siendo que el PAN es la única herramienta que hoy por hoy tienen los ciudadanos para lograr modificar la realidad actual, es menester que exista el establecimiento de un nuevo pacto social de absoluto compromiso de hacer las cosas más que bien. Basta egoísmos y de rencores que sólo generan oportunidades para el partido de los rojos. Hay un bien supremo que debemos privilegiar: el bien común para la sociedad.

Consideremos que las próximas autoridades tendrán sus períodos completos de tres y seis años. Si en menos de cinco, en el caso del Ejecutivo, y en menos de dos, en los casos del Ayuntamiento y del Congreso ha ocurrido un desastre ¿qué nos esperará en los próximos tres o seis? ‘¿Más deuda? ¿Más pasos deprimidos? ¿Más represión? ¿Más corrupción? ¿Más instituciones inútiles? ¿Más frivolidad? ¿Eso es lo que queremos? Que casa quien haga su parte y seguro nos irá bien.

sábado, 8 de octubre de 2011

Yucatán siniestrado


Por Lic. Daniel Jesús Carrillo Polanco
Master en Comunicación Política y Marketing Electoral

¡Qué lo paguen ellas!

No dieron resultados, no cumplieron las tantas promesas de campaña –muchas de ellas irrealizables-, endeudaron a los yucatecos y reprimieron a los ciudadanos… Y a pesar de todo ahora ya están pensando en otros cargos.

La condición en que las señoras de los palacios están dejando a Yucatán y a Mérida –ambas planean hacerlo de manera anticipada- es deplorable. Es una situación inocultable pese a los millones de pesos que han destinado para desinformar intentando mostrar supuestos resultados.

La interrogante es ¿Quién responderá respecto a todo el desastre generado en el Estado y en la capital? Las damas se van con la intención de obtener nuevos fueros para que no respondan sobre la destrucción y retrocesos que nos dejarán.

Es como que le prestes tu automóvil a alguien con la confianza de que lo conducirá con responsabilidad y pericia ¿Qué harías si resulta que esa persona en realidad no sabía conducir y por ello lo siniestra? Es obvio que cualquiera exigiría al irresponsable que cubra los daños.

Yucatán y Mérida, a consecuencia de la mala conducción política y administrativa, hoy han quedado siniestrados. Y todo parece indicar que quienes irresponsablemente mal condujeron nuestro destino no sólo se darán a la fuga sin resarcir a los ciudadanos sino que incluso seguirían disfrutando las mieles del presupuesto.

¿Quién va a pagar las millonarias deudas contraídas que no se han reflejado en bienestar social? ¿Y la corrupción rampante? ¿Y el enriquecimiento inexplicable? ¿Y la impunidad y falta de transparencia? ¿Y el retroceso político y social para los próximos 25 años? ¿Es justo que todo lo paguemos los ciudadanos?

Nuestro automóvil fue chocado por irresponsabilidad y de encima nosotros pagaremos los daños. ¿Quién en justicia debe pagar? ¿Nosotros o ellas?

Este es la realidad que vivimos en Yucatán: si no exigimos, los daños y los perjuicios ocasionados los asumiremos quienes somos víctimas de los mismos.

¿Qué podemos hacer como ciudadanos afectados por esa mala conducción? Sólo tenemos dos caminos: 1. Aceptar como siempre pagar los daños y perjuicios y que siga la cadena de complicidades, ó 2. Organizarnos como ciudadanos para exigir que los verdaderos responsables respondan.

Esto es precisamente lo que esta coyuntura reclama a la sociedad entera: establecer un nuevo gran pacto social que nos coloque en una posición de pedir cuentas a quienes se van pero también de advertir a los que vienen que tengan la responsabilidad de conducir bien el destino de Yucatán y de Mérida, y que no de hacerlo quitarles ipso facto el vehículo antes de que lo estrellen.

El sistema político está agotado, las leyes y las instituciones ya no cumplen con sus objetivos El ejemplo más emblemático fue el 4 de julio ¿De que sirvieron las policías estatal y municipal? ¿La Fiscalía cumplió? Derechos humanos ignoró por completo el caso. Las autoridades judiciales siguen sin actuar. Autores materiales e intelectuales siguen en la impunidad. Y si seguimos, observamos que además el Ipepac está intervenido, el INAIP de plano no garantiza la transparencia, etcétera.

Queda claro que desde el gobierno no va a ocurrir el cambio que se necesita -que tiene que ser profundo y radical-, tiene que ser la sociedad la que lo impulse y lo exija de manera pacífica, pero firme. Nosotros somos los agraviados y no es justo que nuevamente paguemos los daños causados irresponsablemente por otros. ¿Usted que opina?

sábado, 1 de octubre de 2011

¡Que se deslinden!


Por Lic. Daniel Jesús Carrillo Polanco
Master en Comunicación Política y Marketing Electoral

Cómplices de la barbarie

Como ha sucedido en vísperas de cualquier proceso electoral, ya comenzaron las pasarelas, la “photoshopeada”, la entrega de dádivas, las campañas de supuestos logros y la exposición mediática de suspirantes con cargo al erario para llamar la atención de los potenciales electores.

Es el momento de intensificar la entrega de laptops, de tarjetas de descuento, de camisetas y de pasteles. Es el tiempo de buscar el posicionamiento y de “quedar bien” con quienes en menos de un año saldrán a emitir su voto.

Es el momento para que los dizque políticos se hagan visibles diciendo que son “todo oídos” de los ciudadanos y que casi darían la vida por defender sus derechos, aunque después se compruebe que son puras patrañas.

Hace cuatro años una candidata afirmó que estaría atenta a las demandas sociales y para demostrarlo señaló que hasta las casas hablaban… Hoy nomás no escucha a nadie ni a nada.

Es la estrategia de la “nueva mayoría”, la misma que le ha funcionado desde más de ocho décadas: embaucar a los ciudadanos menos informados y más pobres. Para muchos de éstos, hay que recalcar que no todos, la mica de elector comienza, a partir de ahora, a tener precio y paradójicamente a perder valor.

¿En verdad quieren los suspirantes colorados quedar bien los electores? Para que realmente llamen la atención del electorado y se posicionen correctamente, tendrían que cambiar su estrategia.

1. Dejen de usar el recurso público que es de todos los yucatecos para hacer sus campañas. Ese dinero bien podría servir para beneficio colectivo.

2. Tendrían que deslindarse públicamente del despilfarro, de la corrupción y de la frivolidad en que han incurrido su capitana y la comadre de ésta.

3. Tendrían que reconocer que sus actuales autoridades no han podido ni podrán cubrir las enormes expectativas que generaron cuando hicieron campaña hace cuatro años y que las promesas se quedaron en el papel.

4. Tendrían que admitir públicamente que la golpiza del 4 de julio fue un exceso de quienes hoy detentan los puestos de elección popular. Y tendrían que hacer todo cuanto sea necesario para que los autores intelectuales y materiales dejen de estar en la impunidad.

5. ¿Quieren verse cerca de la gente? Súmense a las protestas sociales contra la corrupción, la represión, la impunidad y el despilfarro.

6. Pero no bastaría el deslinde o la protesta, tendrían que proceder en consecuencia. Todos quisiéramos saber si alguno de los suspirantes rojos está dispuesto a denunciar y hacer que se proceda política y penalmente contra su capitana. ¿Procederán contra quienes se han enriquecido ilegalmente con facturas falsas o recibiendo o comprando bienes en forma ilegal?

Si ninguno de los suspirantes rojos es capaz de llevar al cabo estas medidas, entonces seguirán siendo cómplices de la ilegalidad, del despilfarro, de la frivolidad y del endeudamiento. Y que quede bien claro que, hoy por hoy, de ellos depende en gran medida que se pueda restituir el Estado de Derecho. ¿Por qué no procedió el juicio político?

Quieren demostrar que están de lado de los ciudadanos dejen a un lado los “regalitos” y la “photoshopeada”, dejen de querer pasar agachados como si no pasara nada, dejen de ser cómplices y hagan a un lado la disciplina del “sistema”. Si quieren estar de lado de los ciudadanos háganlo de una vez, sobre todo porque pueden hacerlo. La sociedad entera se los reconocerá o los castigará.