sábado, 8 de octubre de 2011

Yucatán siniestrado


Por Lic. Daniel Jesús Carrillo Polanco
Master en Comunicación Política y Marketing Electoral

¡Qué lo paguen ellas!

No dieron resultados, no cumplieron las tantas promesas de campaña –muchas de ellas irrealizables-, endeudaron a los yucatecos y reprimieron a los ciudadanos… Y a pesar de todo ahora ya están pensando en otros cargos.

La condición en que las señoras de los palacios están dejando a Yucatán y a Mérida –ambas planean hacerlo de manera anticipada- es deplorable. Es una situación inocultable pese a los millones de pesos que han destinado para desinformar intentando mostrar supuestos resultados.

La interrogante es ¿Quién responderá respecto a todo el desastre generado en el Estado y en la capital? Las damas se van con la intención de obtener nuevos fueros para que no respondan sobre la destrucción y retrocesos que nos dejarán.

Es como que le prestes tu automóvil a alguien con la confianza de que lo conducirá con responsabilidad y pericia ¿Qué harías si resulta que esa persona en realidad no sabía conducir y por ello lo siniestra? Es obvio que cualquiera exigiría al irresponsable que cubra los daños.

Yucatán y Mérida, a consecuencia de la mala conducción política y administrativa, hoy han quedado siniestrados. Y todo parece indicar que quienes irresponsablemente mal condujeron nuestro destino no sólo se darán a la fuga sin resarcir a los ciudadanos sino que incluso seguirían disfrutando las mieles del presupuesto.

¿Quién va a pagar las millonarias deudas contraídas que no se han reflejado en bienestar social? ¿Y la corrupción rampante? ¿Y el enriquecimiento inexplicable? ¿Y la impunidad y falta de transparencia? ¿Y el retroceso político y social para los próximos 25 años? ¿Es justo que todo lo paguemos los ciudadanos?

Nuestro automóvil fue chocado por irresponsabilidad y de encima nosotros pagaremos los daños. ¿Quién en justicia debe pagar? ¿Nosotros o ellas?

Este es la realidad que vivimos en Yucatán: si no exigimos, los daños y los perjuicios ocasionados los asumiremos quienes somos víctimas de los mismos.

¿Qué podemos hacer como ciudadanos afectados por esa mala conducción? Sólo tenemos dos caminos: 1. Aceptar como siempre pagar los daños y perjuicios y que siga la cadena de complicidades, ó 2. Organizarnos como ciudadanos para exigir que los verdaderos responsables respondan.

Esto es precisamente lo que esta coyuntura reclama a la sociedad entera: establecer un nuevo gran pacto social que nos coloque en una posición de pedir cuentas a quienes se van pero también de advertir a los que vienen que tengan la responsabilidad de conducir bien el destino de Yucatán y de Mérida, y que no de hacerlo quitarles ipso facto el vehículo antes de que lo estrellen.

El sistema político está agotado, las leyes y las instituciones ya no cumplen con sus objetivos El ejemplo más emblemático fue el 4 de julio ¿De que sirvieron las policías estatal y municipal? ¿La Fiscalía cumplió? Derechos humanos ignoró por completo el caso. Las autoridades judiciales siguen sin actuar. Autores materiales e intelectuales siguen en la impunidad. Y si seguimos, observamos que además el Ipepac está intervenido, el INAIP de plano no garantiza la transparencia, etcétera.

Queda claro que desde el gobierno no va a ocurrir el cambio que se necesita -que tiene que ser profundo y radical-, tiene que ser la sociedad la que lo impulse y lo exija de manera pacífica, pero firme. Nosotros somos los agraviados y no es justo que nuevamente paguemos los daños causados irresponsablemente por otros. ¿Usted que opina?

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