sábado, 26 de noviembre de 2011

Un acierto político

Por Lic. Daniel Jesús Carrillo Polanco
Master en Comunicación Política y Marketing Electoral

Difícil tarea de ponerse de acuerdo

Han sido muchas personas que a lo largo de las últimas semanas me dicen, en referencia al PAN y al proceso que se avecina, “pónganse de acuerdo”. Y qué difícil es ponerse de acuerdo porque de una u otra manera implica necesariamente que alguna o algunas de las partes tenga que ceder su interés personal para alcanzar un bien superior.
Ponerse se acuerdo no es otra cosa que en los tratados sobre política se denomina negociar, concepto que lamentablemente ha sido desvirtuado como si fuera algo incorrecto, cuando la negociación, junto con la comunicación y la postura ética, son la esencia misma de la política.
Decía uno de mis maestros, el venezolano Antonio Betancourt, “político que no negocia poco a poco va quedando cercado en un circulo que tiende a cerrarse más y más”.
Para negociar, por supuesto, se requiere en primer lugar y como punto de partida el diálogo, es decir la comunicación abierta y franca que genere un ambiente propicio que coadyuve a una negociación exitosa. Pero de nada serviría dialogar y dialogar si al final no se consigue el producto final que es el acuerdo o consenso.
Y de nada serviría llegar a un consenso si no hay de por medio una postura ética, es decir, de legitimidad en la intención y posterior respeto a todos y cada uno de los puntos acordados.
El acuerdo al que han llegado los jóvenes políticos Salvador Vitelli Macías y Renán Barrera Concha representa un testimonio de vida de que sí se puede hacer política. Y adquiere mayor relevancia ya que ambos teniendo las mismas características y cualidades vendibles externamente cualquiera de los dos podría desarrollar una campaña exitosa.
Dos aspirantes al mismo cargo bien vistos y con posibilidades reales, pero alguno tenía que ceder a la posibilidad de ser candidato.
Pero...¿Qué hubiera pasado si alguno o los dos no cedían? Uno iba a nulificar al otro. Parece que ambos comprendieron que era mejor construir un escenario diferente, generador de sinergias y de mejores condiciones para afrontar una contienda externa.
Pero el valor de esta coalición entre estos dos jóvenes políticos es todavía mucho más relevante al no haber de por medio más que sus propias voluntades. Entonces podemos pensar que se trata de un acuerdo construido sin vicios de origen por la mano del padrinazgo.
Y lo anterior es importante y determinante a la hora que eventualmente les corresponda la gran responsabilidad de ejercer el cargo porque no tendrán que devolver favores o responder a intereses ajenos a la encomienda que se les habrá confiado.
Hoy en el Congreso hay muchos jóvenes, pero sólo para levantar la mano cuando su mecenas se los pide. Es así como Yucatán se ha endeudado y es así como se ha mantenido tanta impunidad y tanta imposición. No sólo se trata de ser joven, sino también útil.
La señales son buenas no sólo para el PAN sino para la política en general . Y podría ser el inicio de una nueva era en las formas de hacer política. Me parece que es un ejemplo a seguir. Sin embargo, todavía no es hora de lanzar campanas el vuelo, sería un error hacerlo porque aún faltan muchas cosas por ver y por hacer. Es apenas un primer paso y ya está dado.

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