domingo, 15 de enero de 2012

Importante decidir bien por Yucatán

Por Lic. Daniel Jesús Carrillo Polanco
Master en Comunicación Política y Marketing Electoral

Una enorme responsabilidad

Para ganar una partida de póquer hay que jugar bien las cartas y tener estrategia para saber cuándo y bajo qué condiciones se debe sacar o se debe esconder alguna. En una elección ocurre algo similar, ya que la mejor o peor carta es el candidato.


La figura del candidato es determinante. En los momentos previos a la elección los partidos deben decidir sobre la mejor carta que para que pueda ganar la partida. Y no es cuestión de caprichos basadas en filias o en fobias, es una cuestión de técnica política.

Existen estudios que sirven o deberían servir de base para determinar la idoneidad del candidato, es decir, poner la mejor carta del juego. De nada me sirve sacar un "9" si el oponente tiene una "J". Ya perdí.

Estudiosos de la materia señalan algunas de las causas por las cuales no votan los electores: 1. Porque no escogen a los candidatos. 2. No deciden la agenda de la elección. 3. No sienten empatía con los mensajes, y, 4. Consideran su voto como uno más entre mil.

Esto significa que el abstencionismo obedece a la incapacidad de los partidos de satisfacer el interés de los electores en cuanto a las características deseadas del candidato, y en cuanto a sus expectativas sobre los asuntos públicos que deben ser resueltos.

¿Por qué es tan importante el candidato? Muy simple, es quien genera confianza o rechazo. Si es rechazado de poco sirve tener una buena propuesta, porque no le harán caso. Si el candidato es aceptado entonces estará en posibilidad de proponer.

¿Cómo sacar la mejor carta? Es muy simplista pensar que el mejor candidato es quien cuenta con un mayor "rating" de conocimiento. Cierto que un candidato no conocido tiene una desventaja, porque político desconocido nomás no existe.

Muchas veces el elevado conocimiento de un aspirante en vez de ser una fortaleza se constituye en una poderosa debilidad. El conocimiento del candidato es apenas un primer criterio.

El segundo criterio es el factor "favorabilidad", lo que significa que de poco o nada sirve ser muy conocido si ese conocimiento está cargado de aspectos negativos. Hitler es muy conocido. ¿Votaría para que sea un héroe de la historia? El finado Víctor Cervera Pacheco decidió salir a la contienda por Mérida porque sus niveles de conocimiento estaban arriba del 90%, pero perdió la elección porque su favorabilidad era muy baja. Algo así como "precisamente porque te conozco no voto por ti".

Un candidato muy conocido pero con muchos negativos llega a un "tope" que no puede rebasar. Al revés, quien no es tan conocido y no posee negativos, tiene posibilidades de crecer y remontar. Eso sí, como lo indican los estrategas, el caso debe ser sometido a una campaña "saturante", es decir que lo vean hasta en la sopa. Claro siempre y cuando tenga las características deseadas por el elector.

El próximo domingo los panistas activos y adherentes tendrán a su cargo la gravísima responsabilidad de determinar con qué carta quieren jugar hacia afuera.

Los panistas van a decidir por la gran mayoría de meridanos que están en espera que les demos la mejor opción.

El hombre es el único animal capaz de tropezar con la misma piedra y con el mismo pie, pero también tenemos la posibilidad de rectificar. Señores y señoras panistas, de su decisión dependerá el éxito o fracaso en la elección externa, de ese tamaño es la responsabilidad de votar bien.- Mérida, Yucatán.

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