
Por Lic. Daniel Jesús Carrillo Polanco
¿Así o más claro?
Me resisto a creer que los priistas no se den cuenta de lo mal que lo hicieron sus autoridades actuales, es imposible que ante tanta evidencia digan que todo está bien, que presuman supuestos logros y peor aún que nos digan que darán continuidad a todo lo mal hecho.
Tan que se han dado cuenta que a la señora del Palacio Grande se le cayeron los planes de poner a su delfina, a la señora de las múltiples licencias, como candidata el gobierno del Estado, porque sabían es muy vulnerable.
Tan que se han dado cuenta que la propia capitana de la “ola roja” no fue llamada, como esperó tanto tiempo, al equipo de Peña Nieto, proyecto de Salinas de Gortari, quien aspira ser presidente de México.
A pesar de todo, la diputada-alcaldesa-candidata es premiada por su mal desempeño con una curul prácticamente segura para siga “sirviendo” a los yucatecos con el mismo “compromiso” que demostró en los últimos dos años. A pesar de todo, la capitana roja se sirve con la cuchara grande disponiendo de candidaturas para sus parientes y cercanos.
Uno de los factores por los cuales la gente decide su voto es el impacto que percibe en sus vidas por lo mal o lo bien que trabajan sus autoridades, ya que esto presupone la premiación o el castigo en las urnas.
Cuando un gobierno no sólo no cumple con sus promesas sino que además deja una administración endeudada, en medio de la opacidad, de la corrupción y de la represión, lo lógico es que quien aspire a ocupar un puesto de elección popular se deslinde de esas situaciones irregulares.
Y no porque el necesario deslinde sea lo que marcan los manuales sobre mercadotecnia política por la mala actuación de sus gobiernos, sino por sentido común tendría que hacerse.
Es por ello que no deja de sorprenderme, como quizá a muchos les habrá sorprendido, la declaración lisa y llana de quien aspira a suceder la silla gubernamental quien, según publicación del Diario, al rendir protesta como candidato del PRI, afirmó que asumía la responsabilidad de "preservar los cimientos y las bases que Ivonne Ortega Pacheco nos ha dado en cuatro años de gobierno audaz y decidido, bases sobre las que ahora el orgullo y el pueblo yucateco pueden despegar y llegar muy lejos".
En otro párrafo de la nota se indica que el aspirante ofreció “una campaña que no deje dudas sobre cómo va a gobernar”.
Y no puedo más que reconocer que don Rolando tiene toda la razón pues a mi no queda la más mínima duda acerca de cómo gobernaría en caso de que gane. Ya lo dijo y muy claro: su compromiso con Yucatán es hacer lo mismo que la señora de Dzemul.
Me parece que el mensaje del aspirante priista tiene un sentido metafórico al decir que preservará los cimientos que deja la actual autoridad, pues si se refiere a las obras es claro que es lo único que estaría dejando: cimientos y obras medio terminadas pero ya inauguradas.
Decir que seguirá la misma línea de lo que existe, es anticipar que Yucatán seguirá por la senda del endeudamiento, de la represión, de la opacidad, de los compromisos no cumplidos, de la nula rendición de cuentas, la aplicación selectiva de las leyes, etcétera. Este señor ha sido claro, quienes no lo capten, no se quejen luego.

