sábado, 3 de marzo de 2012

Actuemos bien por Yucatán


Por Lic. Daniel Jesús Carrillo Polanco
Master en Comunicación Política y Marketing Electoral

La sinergia política es clave

Este domingo se cumplen ocho meses de ocurrida la golpiza de la que fueron objeto numerosas personas por el sólo hecho de disentir y de protestar, con justo derecho, contra la construcción de un distribuidor vial que hasta la fecha sigue sin mostrar sus supuestas bondades.

Fue un hecho en el que las autoridades estatales y municipales mostraron de lo que son capaces: ocultar información, mentir, reprimir, manipular, utilizar las leyes e instituciones a conveniencia violando el Estado de Derecho, y promover la impunidad.

Se trató de un suceso, que jamás debió registrarse en los anales de la vida pública de Yucatán, un episodio que debería ser motivo de vergüenza para quienes lo planearon -principalmente-, lo consintieron, y por supuesto lo ejecutaron.

Un episodio que de una u otra manera debió, por un mínimo nivel de verguenza o recato, marcar un alto a esas autoridades que ya debieron haber mostrado una mínima intención de tratar de rectificar y reivindicarse con una sociedad saqueada, y agredida física y socialmente.

Sin embargo, no sólo no ha habido rectificación y no sólo por lo ocurrido el 4 de julio de 2011, sino por todos los desaciertos dolosos y culposos cometidos a lo largo de casi cinco años, sino que incluso esas mismas autoridades, al paso de los días, se esmeran en continuar con prácticas antidemocráticas, represivas, totalitarias y corruptas.

En una sola semana nos enteramos de graves denuncias de fraude como la perforación de pozos a precios inflados, ya que tienen un precio comercial de $3,500 pero nos cuestan $83,000 cada uno. Ni siquiera alegar error de dedo.

Diputados rojos aprueban a ciegas la construcción de tres hospitales alegando que Yucatán requiere de esta infraestructura, pero incongruentemente no se han ocupado por ver que se terminen los dos de Valladolid -que se entregó a medias- y el de Tekax. El esquema de los PPS, aunque no lo quieran admitir, representa mayor deuda para los yucatecos porque el Ejecutivo local, al no tener dinero por haberlo despilfarrado en frivolidades, entrega esas obras a particulares quienes la hacen con su dinero pero que obviamente se les tendrá que pagar con recursos públicos.

Violando normas estatales y federales Fomento Agropecuario del Estado entregó casi $2 millones a una persona que dice ser el presidente de la Fundación Produce Yucatán, no obstante que ya se demostró que jurídicamente no tiene tal investidura.

Una consejera de Derechos Humanos, que se ha caracterizado por ser crítica de la ola roja, no es ratificada en su cargo por este simple hecho, y además es víctima de descalificaciones y de un intento de desprestigio.
La señora del Palacio Grande, con olímpica incongruencia, declara que la construcción de los referidos tres hospitales es “totalmente transparente”, pero en el mismo momento se niega a proporcionar información básica porque “no tengo el dato”.

En suma, no hay recato y menos intención alguna de rectificar. Denuncias públicas y jurídicas van y vienen y ni siquiera les incomodan.

Desde mi muy particular punto de vista, la única vía para cambiar esta terrible realidad es la electoral. Y la única forma de lograr sacar al PRI de los palacios, es generando sinergias políticas, es entendiendo que institución distinta a los rojos puede lograr este objetivo y una vez comprendido, apelar al voto útil. De nada sirven tantas quejas y tantos desplegados si no se actúa por Yucatán generando sinergias políticas. Dividiendo los votos sólo es hacerle el trabajo al propio verdugo para que siga demostrando su “compromiso” con México y con Yucatán, como lo ha hecho hasta ahora y sin recato alguno

No hay comentarios: