Y porque es inédito el proceso trae consigo situaciones no exploradas aún que podrían afectar, para bien o para mal, las conductas de los electores y, por tanto, los resultados que se obtendrían al final.
Lo ordinario hubiera sido que, como ocurrió hace seis años, tuviéramos de manera consecutiva dos elecciones de alta visibilidad: primero la de la Presidencia de México y después la de la gubernatura. Pero dadas las reformas, ambas elecciones serán el mismo día, supuestamente como una manera de ahorrar recursos y para no cansar a los electores con dos procesos separados por apenas casi 11 meses.
¿Cuáles podrían ser algunas de las consecuencias de la concurrencia de elecciones? Valdrá la pena hacer un estudio sobre el supuesto ahorro en recursos económicos, ya que en los hechos vemos que aún cuando son concurrentes, las dos elecciones se desarrollan por cuerda separada, de modo que el gasto que se está haciendo para cada cual es prácticamente el mismo como si se hicieran en fechas distintas. El esfuerzo y el gasto que corresponden al Ipepac son distintos a los que tiene a su cargo el IFE. La instalación de casillas se duplica, así como el número de funcionarios, etcétera.
Lo mismo pasa con los candidatos, cada quien en su respectivo ámbito (federal o estatal) está haciendo su propio esfuerzo y su propio gasto para tratar de allegarse de simpatizantes y de votos. Dicho de otra manera hay concurrencia de procesos electorales, pero no de esfuerzos y menos de gastos. Entonces pareciera que solo es un mito el supuesto ahorro cuando se determinó la concurrencia de procesos.
También será pertinente hacer una investigación sobre ¿Qué tanto aporta a la vida democrática una elección concurrente? Si en una sola elección, sea estatal o federal los electores que deciden por medio de las campañas son sometidos un bombardeo de mensajes y contra-mensajes que saturan la esfera pública, con dos al mismo tiempo se espera una sobresaturación.
¿Cuál puede ser la consecuencia de esa sobre-saturación? a) Que las elecciones más visibles dejen invisibles a las otras. b) Que el interés de los medios se centre precisamente en las elecciones a presidente, a gobernador y a alcalde, y dejen de lado a las de legisladores estatales y federales. c) Que ocasione confusión respecto a las propuestas de partidos y candidatos. d) Que genere el hastío que se pretendía evitar e) Que ocasione un elevado índice de voto cruzado.
Es importante recalcar que me estoy refiriendo a los electores que no son considerados votos duros de ningún partido, porque es obvio que éstos, pase lo que pase y dígase lo que se diga en campaña, sufragarán por los colores de su preferencia.
Lo curioso del caso es que las campañas electorales tienen su razón de ser para captar el voto de los indecisos. Ya veremos las consecuencias reales dela concurrencia durante la campaña y el día de la elección. Lo realmente bueno que le veo a la elección concurrente es que adelantó un año el fin de dos gobiernos locales nada productivos.
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