Master en Comunicación Política y Marketing Electoral
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¡Que responda!
Dejó a la ciudad en penumbras y con las calles
despedazadas, despilfarró el dinero de los meridanos en conciertos y otras
frivolidades, no cumplió con la enorme mayoría de las promesas de campaña que
hizo como candidata a diputada federal y como aspirante a la alcaldía de
Mérida, es señalada, junto con su comadre, como una de las autoras
intelectuales -y todavía impunes- de la golpiza a ciudadanos el 4 de julio de
2011, entre muchas tantas ilegalidades e irregularidades, y todavía así se dice
víctima de “golpeteo político” en su contra.
Si tan bien lo hizo como alcaldesa de la ciudad, como
intenta hacer creer en la carta que
envió al Diario- ¿será que ella misma se lo crea?-, entonces ¿Por qué su propio
partido, el PRI, tomó la decisión de no correr el riesgo de postularla como su
candidata al gobierno del Estado, a pesar de era y sigue siendo la protegida de
su comadre?
¿Por qué a pesar de haber perdido la elección
constitucional su partido la premió con una curul en el Senado? ¿Le urgía el
fuero? El premio que se otorga a quien desvíe recursos y deje a toda una
sociedad verdaderamente agraviada.
¿Cómo es posible que alguien en su sano juicio, después
de tanto yerro doloso y culposo intente mostrarse ante la opinión pública como
la mártir de una campaña “orquestada y sistemática orquestada en su contra”?
La señora del bienio negro y trágico no sólo se queja de
supuesto golpeteo en su contra sino que además se atreve a asegurar que durante
su gestión cumplió con los principios de “legalidad, honradez, lealtad,
imparcialidad y eficiencia”.
¿Lo habrá dicho en serio? Sinceramente, me parece una
broma de mal gusto que se refiera a valores que jamás han estado presentes en
los cargos públicos que ha ejercido ni como diputada federal ni como alcaldesa.
Lo que más llama la atención es que asegura, en la misiva
que hizo pública, que ahora sí responderá y aclarará todo lo que tenga que
aclarar. Si fuera así, entonces tendría que decir muchas cosas.
¿Por qué sólo duró tres meses como diputada federal y
dejó el puesto sin dar un solo resultado? ¿Eso fue tener lealtad a sus
electores? ¿Por qué despilfarró millonarias
sumas de dinero de los meridanos trayendo a artistas para eventos de dos horas? ¿A esto se le puede llamar eficiencia?
¿Por qué para imponer su proyecto de pasó deprimido tuvo
que recurrir a la barbarie cavernícola de golpear a los ciudadanos que
protestaban?¿Por qué, a pesar de todas las evidencias, faltó a la verdad cuando
en medios nacionales se le preguntó si había heridos tras la acción de los
gamberros? ¿A esto se le puede llamar honradez y honestidad?
¿Por qué terminó su gestión sin cumplir tantas y tantas promesas
de campaña como la construcción del segundo periférico, la de un rastro TIF y la
de un parque en los terrenos de La Plancha? ¿Y la promesa incumplida de bajar a
$2.50 la tarifa social de transporte urbano?
¿Y las 12,000 familias meridanas que aseguró iban a ser
sacadas de la pobreza? Si de veras
quiere responder, que nos responda en serio a los ciudadanos, no con bromas.
La señora no ha entendido que su gestión es y será la
peor de los últimos 20 años. ¿O no se ha dado cuenta todavía?
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