sábado, 17 de agosto de 2013

Inversión para más pobreza

Por Lic. Daniel Jesús Carrillo Polanco
 Master en Comunicación Política y Marketing Electoral
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Daniel Jesús Carrillo Polanco

Después de las libretas ¿qué?

Hace unos días el Diario publicó la historia de una familia que vive en el fraccionamiento Los Aguacates que pasa por una situación tan crítica que sólo tiene para comer tortillas de maíz con chile max.
¿Cómo es posible que a estas alturas siga existiendo pobreza extrema? ¿Cómo puede ser si cada seis años escuchamos de quienes aspiran a cargos públicos exactamente la misma promesa de que se acabará la pobreza?
Erradicar la pobreza no es nada fácil, se requeriría de un proyecto a largo plazo, más allá de un sexenio e implicaría una política pública que continúe aún después de que concluya una gestión federal, estatal o municipal.
El problema radica en que las autoridades jamás dejan de ser “grillos”; es decir, jamás dejan de pensar en que lo que hagan debe ser con fines electoreros. Es lo que ocasiona que desde siempre siga habiendo historias como las de Tizimín, que sólo es una de tantas y tantas que hay en el estado y en el país.
A estas alturas es ocioso preguntar porque las autoridades no entienden que la pobreza no se acabará con programas asistencialistas. Es algo que saben a la perfección, de tal suerte que con conocimiento de causa sigan en la misma ruta del impulsar acciones paternalistas para ganar votos usando la pobreza para este fin.
Es increíble que el dinero, el recurso que pagamos todos los mexicanos vía impuestos,  que debería servir para combatir a la pobreza se utiliza para promoverla, para ampliarla y profundizarla.
Es aquí es donde nos deberíamos detener para reflexionar sobre las consecuencias que genera al mal ejercicio de los presupuestos públicos. Durante el quinquenio pasado, en vez de atacar las causas de la pobreza se hizo todo para que ésta crezca más y más.
Miles de millones de pesos para estudios de un tren bala, miles de millones de pesos para artistas, miles de millones de pesos para programas asistencialistas (zapatos, despensas, chamarras, cobertores, etcétera… Todo “gratis”.
Hoy lamentablemente, junto a la triste historia de la familia tizimileña vemos otra información relacionada con el asistencialismo, el mismo de siempre, el que tanto daño ha causado a todo México y a todos los mexicanos.
Se anuncia la puesta en marcha del programa “Bienestar Escolar” que consiste en el reparto de útiles, mochilas, zapatos y camisas de uniforme que comenzarán a entregarse a 224,973 alumnos de escuelas primarias públicas de Yucatán.
Como sucedió con los zapatos del programa “Pasos que dejan huella” –la única huella que dejó fue más pobreza- después de las libretas regaladas ¿qué? A muchos les molesta que se critiquen estos programas de “apoyo”, pero es obvio que detrás de este programa no está el interés de ayudar a los pobres sino el de obtener votos.
Es lo mismo que se está promoviendo en el ámbito federal con la dizque “cruzada contra el hambre”. Después de los tacos ¿qué? ¿Con comer algo la gente ya deja de ser pobre?

La pobreza se acabará cuando se generen las condiciones para que la gente, con su propio esfuerzo y trabajo tenga por sí misma los recursos suficientes para adquirir lo que necesite sin necesidad de tener que extender la mano. Y que quede claro que no es un obsequio de nadie, porque se está comprando con el dinero de todos los yucatecos. 

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