Master en Comunicación Política y Marketing Electoral
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Daniel Jesús Carrillo Polanco (*)
Un ejemplo claro de resistencia civil fueron marchas y mítines encabezados por numerosos estudiantes en 1968, que tristemente el régimen priista acabó por reprimir con saldo de muchos detenidos y muertos. Aquí en Yucatán también han habido muestras de resistencia civil, como la histórica marcha del silencio que encabezó Manuel Clouthier del Rincón, “Maquío”, para protestar contra la cerrazón de los medios de comunicación.
En Mérida y en Yucatán han habido también otras formas de resistencia civil, como huelgas de hambre, marchas, plantones, pero que provenían de ciudadanos convencidos de lo que hacían. No como las marchas que hicieron los taxistas y demás transportistas contra las alzas de gasolina que ahora con su actitud omisa demuestran que no eran legítimas. El combustible sigue teniendo incrementos más abultados, pero ya no hacen nada. El motivo de la protesta sigue tan vigente como antes.
Hay cientos de motivos para que la gente de nuevo se organice en una o varias acciones de resistencia civil, pero parece que ya no hay líderes que tengan la suficiente autoridad moral y convocatoria para encabezarlas. El alza al precio del pasaje, por la forma grosera del “madruguete” en que se dio, tendría que merecer una reacción social, pero no pasa nada. El alza a las gasolinas también, sobre todo porque fue una promesa concreta del actual titular del Ejecutivo Federal.
La mayoría de los ciudadanos se conforma con esperar cada tres o seis años, en tiempos electorales, para “castigar” a sus malas autoridades, pero se olvidaron de que la democracia va mucho más allá del simple ejercicio del voto directo. Es necesario que la sociedad se organice y ponga un estatequieto a sus malas y pésimas autoridades, ejerciendo la resistencia civil, pero como debe ser, sin violencia.
Como sociedad estamos muy aletargados y, mientras sigamos así, habrá más Ortegas, Araujos, Peñas Nietos y demás seudoautoridades que sólo buscan el beneficio propio o de grupo. Lo peor del caso es que en los propios procesos electorales, que es la oportunidad para el ciudadano, nos ven la cara y terminamos por no hacer algo.Cierto, como lo escribí al principio, hay muchas protestas, pero la mayor cantidad de estas han sido violentas y sobre todo han generado confrontaciones entre los mismos particulares, como ha ocurrido con los arbitrarios cierres en las carreteras afectando a miles y miles de usuarios que no solo no se tienen la culpa de nada, sino que incluso son víctimas de la misma corrupción.Hay que repensar la forma de manifestarse porque en política lo que se busca es sumar, no dividir, y si con una protesta sólo cosecho molestias de mis propios conciudadanos, entonces no sirvió para nada, más que para buscar la foto y la nota oportunista.
La resistencia civil debe ocurrir bajo un esquema en el que se coseche la mayor cantidad de simpatías del sector afectado e incluso de otros. Para ello se requiere una acción bien pensada y que a la cabeza esté alguien con suficiente solvencia moral, que genere credibilidad y confianza. ¿Será que algún día ocurra?- Mérida, Yucatán.
dajecapo@hotmail.com
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*) Maestro en comunicación política y marketing electoral y consejero estatal del PAN