Master en Comunicación Política y Marketing Electoral
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Daniel Jesús Carrillo Polanco
¿Hasta
cuándo?
¿Qué tiene que ocurrir para que Rolando deje de hacer como que no ve y como
que no oye que la corrupción sigue afectando a toda una sociedad? ¿Cuándo
comenzará a cumplir su rancia promesa de combate feroz a la corrupción? Hasta
ahora se ha convertido en el principal promotor de la impunidad.
Y nosotros ¿qué hacemos? Como si no nos importara que una banda de
sujetos se haya apoderado de nuestro dinero y que lo utilicen para comprar bienes
de satisfacción personal.
En el transcurso de la semana pasada el Diario dio cuenta de dos hechos
claros y concretos de corrupción: la deuda de $1,985 millones que el gobierno del
Estado sigue sin pagar al Isstey, y aún no explicar cuáles son las razones por
las cuales se afectó a ese instituto y a los trabajadores. Mientras no se
aclare y se explique lo único que queda en claro es que fue producto de la
corrupción que imperaba en el quinquenio pasado.
¿Y cómo es posible que uno de los responsables de cuidar el dinero de
los yucatecos hoy sea precisamente quien dirige el destino de la institución
afectada? En vez de castigo, como debería de ser, recibió el premio de seguir
en un cargo público. ¿Acaso no debió fincarse responsabilidad en su contra?
El otro suceso es la reaparición de un ex secretario del “ivonnato” que
sin el menor rubor, a sabiendas de que sería blanco de publicaciones por sus
excesos, presume en las redes sociales sus viajes y nuevas adquisiciones
inmobiliarias en las que gastó más de $10 millones.
La semana anterior también dimos cuenta que apenas se empezarán a pagar
más de $680 millones de deuda heredada, no admitida como tal por los priistas, misma
que fue generada en condiciones nada claras para los ciudadanos. Dinero que en
nada beneficiará a los mayas, pero que nos guste o no, lo tendremos que pagar.
Estas son las notorias muestras de la galopante corrupción del
quinquenio pasado, pero la Contraloría del Estado dijo públicamente que no halló nada irregular.
¿De dónde puede agarrar un individuo $10 millones para adquirir propiedades si
desde hace más de un año dejó de tener ingresos? Y aun cuando los tuviera para
juntar esa cantidad tendría que tener un empleo que le permita un ingreso
mensual de casi un millón el mes.
Ya la Coparmex fijo su postura sobre este caso al señalar que “como sociedad
no debemos seguir cerrando los ojos como si nada pasara, como si la lógica no
nos dijera que se cometen actos de corrupción… Lo que procede es revisar los
casos en que se presumen desvíos y aplicar la ley”.
Sin embargo, ya lleva más de un año la presente administración estatal
y, hasta ahora, no existe ni siquiera un indicio para proceder contra los
corruptos. ¡Ah pero que rápido actuaron con un ex agente que cometió una falta
que le costó la humillación pública y el puesto! ¿Por qué no hacen lo mismo con quienes de
verdad causaron profundo daño a los yucatecos?
Es terrible que como sociedad no nos indignemos al confirmar que
nosotros pagamos las casas y las riquezas de un ex secretario, quien se burla
de nosotros sin que nadie la diga nada. Y tampoco nos indigna que otro ex
secretario de Planeación corresponsable de la deuda del Isstey siga succionado
del dinero público. ¿Qué tiene que suceder para que Rolando asuma el compromiso
de combatir a los corruptos?