Master en Comunicación Política y Marketing Electoral
Compartir
Daniel Jesús Carrillo Polanco
Opacidad inexplicable
Durante el quinquenio anterior se destinaron para Yucatán
recursos por alrededor de $100,000 millones, dinero que, si hubiera sido
administrado con transparencia y con honradez, la situación de nuestro Estado
sería muy diferente.
Sin embargo, muy lejos de palpar una detonación en el
desarrollo en infraestructura y servicios, la administración anterior contrató
millonarias deudas pagaderas a 25 años –más de cuatro sexenios- y que apenas
comenzarán a cubrirse.
Siempre nos hemos hecho la misma pregunta ¿a dónde se fue
a parar tanto dinero que debió servir para resolver el natural aumento de
necesidades como consecuencia del crecimiento poblacional?
No vimos desarrollo en el campo, pero lo que sí es
notorio es el desarrollo y la prosperidad personal de quien tuvo en sus manos
la conducción de la dependencia correspondiente. Lo mismo con el terrateniente
de Ucú. Lo mismo con misma ex titular del Ejecutivo, quien se hizo de muchas
propiedades, y que no ha parado de
viajar por asuntos frívolos.
¿Y de los que inventaban facturas y creaban empresas
fantasmas para obtener recursos públicos de manera ilegítima?
Hoy, el Ejecutivo del Estado tiene en sus manos un
presupuesto abultadamente histórico y que representa casi el 30% de todo lo que
se recibió en Yucatán durante los cinco años anteriores. Estamos hablando de
$33,000 millones para un solo año.
Con esa cantidad el Ejecutivo local ejercerá un promedio
de $2,750 millones cada mes, que significa un gasto de $91.66 millones al día. En
contraste, el Ayuntamiento de Mérida, en donde se concentra prácticamente el
50% de la población yucateca tiene un presupuesto de apenas $2,250 millones para todo el año, unos $187.5 cada
mes o $6.25 millones diarios.
Y aun cuando el
ejercicio del recurso es mucho menor en Mérida, éste será vigilado por un
consejo ciudadano externo integrado, entre otros, por representantes de Coparmex
Mérida, Canacome, Canacintra, las universidades Autónoma de Yucatán y Marista,
el Colegio de Contadores Públicos, el Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas y el Plan Estratégico de Yucatán.
Son muchas personas ajenas al instituto político al que
pertenece el alcalde y se trata de gente con solvencia moral para coadyuvar en
una tarea necesaria para la salud política en el manejo de las finanzas de
nuestra ciudad. Gracias a esta medida podemos tener la certeza de que sí
sabremos a dónde van a parar los $2,250 millones que ejercerá en 2014 el
Ayuntamiento de Mérida.
Respecto al Ejecutivo, la primera tarea a la que se debió
avocar era dar respuesta pronta y oportuna la pregunta inicial ¿A dónde se fue
a parar, durante cinco años, tanto dinero que se destinó para el bienestar de
los yucatecos? No lo ha hecho, ni lo hará. El mentado “combate feroz” a la
corrupción que no se inicia y que jamás se iniciará.
Es por ello que, nuevamente, dada la opacidad y la falta
de acción para proceder contra los irresponsables que desfalcaron las arcas
estatales, de modo fundado nos preguntamos otra vez ¿a dónde irán a parar los
$33,000 millones que tendrá en sus manos el Ejecutivo estatal? ¿Por qué en el
ámbito estatal se negaron a realizar el mismo ejercicio de integrar un consejo
ciudadano que vigile el gasto? ¿Qué es lo que no quieren que se vea? Lo más
seguro es que al cierre del sexenio sigamos viendo nuevos episodios de personajes
como el ex secretario de Fomento Agropecuario.
No hay comentarios:
Publicar un comentario