sábado, 14 de diciembre de 2013

Miles de millones en riesgo

Por Lic. Daniel Jesús Carrillo Polanco
Master en Comunicación Política y Marketing Electoral
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Daniel Jesús Carrillo Polanco

Opacidad inexplicable

Durante el quinquenio anterior se destinaron para Yucatán recursos por alrededor de $100,000 millones, dinero que, si hubiera sido administrado con transparencia y con honradez, la situación de nuestro Estado sería muy diferente.
Sin embargo, muy lejos de palpar una detonación en el desarrollo en infraestructura y servicios, la administración anterior contrató millonarias deudas pagaderas a 25 años –más de cuatro sexenios- y que apenas comenzarán a cubrirse.
Siempre nos hemos hecho la misma pregunta ¿a dónde se fue a parar tanto dinero que debió servir para resolver el natural aumento de necesidades como consecuencia del crecimiento poblacional?  
No vimos desarrollo en el campo, pero lo que sí es notorio es el desarrollo y la prosperidad personal de quien tuvo en sus manos la conducción de la dependencia correspondiente. Lo mismo con el terrateniente de Ucú. Lo mismo con misma ex titular del Ejecutivo, quien se hizo de muchas propiedades, y  que no ha parado de viajar por asuntos frívolos.
¿Y de los que inventaban facturas y creaban empresas fantasmas para obtener recursos públicos de manera ilegítima?
Hoy, el Ejecutivo del Estado tiene en sus manos un presupuesto abultadamente histórico y que representa casi el 30% de todo lo que se recibió en Yucatán durante los cinco años anteriores. Estamos hablando de $33,000 millones para un solo año.
Con esa cantidad el Ejecutivo local ejercerá un promedio de $2,750 millones cada mes, que significa un gasto de $91.66 millones al día. En contraste, el Ayuntamiento de Mérida, en donde se concentra prácticamente el 50% de la población yucateca tiene un presupuesto de apenas $2,250  millones para todo el año, unos $187.5 cada mes o $6.25 millones diarios.
 Y aun cuando el ejercicio del recurso es mucho menor en Mérida, éste será vigilado por un consejo ciudadano externo integrado, entre otros, por representantes de Coparmex Mérida, Canacome, Canacintra, las universidades Autónoma de Yucatán y Marista, el Colegio de Contadores Públicos, el Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas y el Plan Estratégico de Yucatán.
Son muchas personas ajenas al instituto político al que pertenece el alcalde y se trata de gente con solvencia moral para coadyuvar en una tarea necesaria para la salud política en el manejo de las finanzas de nuestra ciudad. Gracias a esta medida podemos tener la certeza de que sí sabremos a dónde van a parar los $2,250 millones que ejercerá en 2014 el Ayuntamiento de Mérida.
Respecto al Ejecutivo, la primera tarea a la que se debió avocar era dar respuesta pronta y oportuna la pregunta inicial ¿A dónde se fue a parar, durante cinco años, tanto dinero que se destinó para el bienestar de los yucatecos? No lo ha hecho, ni lo hará. El mentado “combate feroz” a la corrupción que no se inicia y que jamás se iniciará.

Es por ello que, nuevamente, dada la opacidad y la falta de acción para proceder contra los irresponsables que desfalcaron las arcas estatales, de modo fundado nos preguntamos otra vez ¿a dónde irán a parar los $33,000 millones que tendrá en sus manos el Ejecutivo estatal? ¿Por qué en el ámbito estatal se negaron a realizar el mismo ejercicio de integrar un consejo ciudadano que vigile el gasto? ¿Qué es lo que no quieren que se vea? Lo más seguro es que al cierre del sexenio sigamos viendo nuevos episodios de personajes como el ex secretario de Fomento Agropecuario.

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