sábado, 8 de febrero de 2014

Los corruptos ¿son víctimas?

Por Lic. Daniel Jesús Carrillo Polanco
 Master en Comunicación Política y Marketing Electoral
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Daniel Jesús Carrillo Polanco

El “cirquito mediático”


No hay que ser adivino para anticiparse a ciertos hechos con el actual gobierno estatal. Hablemos de un caso concreto: Directivos de la Coparmex Mérida no aclararon sus dudas sobre la denuncia penal que interpuso el Ayuntamiento actual contra tres ex funcionarios de la administración que encabezó la hoy senadora priista Angélica Araujo Lara, por presunto daño patrimonial al erario municipal de $250 millones.
¿Qué tiene de raro si el contralor es un empleado del sistema rojo? ¿Qué tiene de raro si en Yucatán impera la “feroz impunidad”?
Me llamó mucho la atención la frase de Nicolás Madáhuar Boehm, presidente de la Coparmex Mérida, quien expresó que “la ley parece que protege a los funcionarios públicos, pero al ciudadano de a pie la ley lo mide con una vara y al funcionario público con otra” y remató: “Claramente hay todas las ventajas y los incentivos para que el funcionario haga las cosas mal y no tenga consecuencias de sus acciones”.
Pero no solo la es la ley, o más que la ley, son quienes la mal aplican o la dejan de aplicar para que la cofradía depredadora no sólo goce de impunidad sino que incluso intente ponerse como la víctima inocente de sus tropelías.
Ahora resulta que este asunto del desvío de más de $250 millones de los meridanos es para ex funcionarios involucrados es sólo “un cirquito mediático” para desprestigiar a la inocente alcaldesa de triste memoria.
Y el argumento más soso que haya escuchado a cargo de uno de los indiciados: “Una de las razones de esa campaña es que la ex alcaldesa sacó al PAN del gobierno de Mérida después de dos décadas”.
Pero se olvida que gracias a la pésima y corrupta actuación el PRI fue sacado nuevamente del Palacio Municipal y no tuvieron que pasar 20 años, sino solo dos fueron suficientes para que la gente reaccionaria.
La otra razón, según el  ex funcionario, en medio de una demostración de cinismo es por los $16 millones que ejercerá el Ayuntamiento en el Carnaval.
Qué poca vergüenza de hablar de temas como estos cuando su ex alcaldesa tuvo como característica fundamental el despilfarro del dinero de los meridanos ¿Por qué no dijeron nada cuando su ex alcaldesa gastó $32 millones para un evento de dos horas con Shakira?
¿Y de los $61 millones para el “paso deprimido” que implicó una golpiza a los ciudadanos para imponer una obra no solo innecesaria sino francamente perniciosa para la ciudad? Hasta el día de hoy no solo no se ha demostrado haber resuelto el problema de vialidad en ese punto, sino que incluso lo ha empeorado.  ¿Para qué tanta inversión en algo que no sirve? Y conste que los especialistas se lo dijeron muchas veces.
Y los propios $250 millones señalados en la denuncia ¿Por qué en vez de  investigar y de aclarar a los meridanos qué pasó en realidad con estos millonarios recursos se salen por la tangente?
Ni la Fiscalía ni la Contraloría estatales pueden hacer algo. La primera  con simpleza “resuelve no resolver nada” por un supuesto tecnicismo legal de que la denuncia no la debió presentar el Ayuntamiento sino la Auditoría Superior del Estado de Yucatán.
Y el titular de la segunda dependencia no puede hablar sobre el tema porque la ley le imposibilita a expresarse sobre algo que no ha terminado de auditar.
Entonces que nos digan a los ciudadanos si la Fiscalía ni la Contraloría no pueden o no quieren ¿entonces quién? ¿Quién se encargará de investigar y en su caso castigar a los responsables del manejo irresponsable del dinero de los meridanos?

El mismo ex funcionario del “ivonnato” y “araujato” se mostró confiado en que las acusaciones en contra suya y de otros funcionarios de la pasada administración municipal priista tendrá un desenlace favorable. Se entiende su confianza y desparpajo porque están fundadas en la “feroz impunidad”.

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