Master en Comunicación Política y Marketing Electoral
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"El burro hablando de orejas"
Una simple lectura de los intercambios epistolares entre Vitelli Macías y el regidor priista nos permite ver una diferencia muy marcada en la forma de proceder políticamente.
En respuesta a las graves acusaciones en su contra, Vitelli Macías dirige una carta al funcionario diciéndole que como ciudadano se pone a sus órdenes para cualquier comentario y para ello lo invita -con fecha, hora y lugar- a una reunión, con la presencia de medios informativos, para que entablen un diálogo sobre las acusaciones y se aclaren dudas. “No falte, seguro que tendremos un intercambio de ideas muy provechoso para la sociedad”.
En respuesta el regidor priista asentó en otra carta: “Le comento que usted no está en calidad de ciudadano para debatir, puesto que ha manifestado públicamente su aspiración para ser candidato de su partido, el PAN”.
Y sin quererlo inició el debate sobre su carrera profesional, al aclarar que no es contador público -como lo puso en su escrito Vitelli-, sino que se graduó como licenciado en Derecho. ¡Vaya profundidad y trascendencia!
Agregó el priista que en su condición de “representante electo de los verdaderos ciudadanos no me puedo prestar al juego de intereses muy particulares, los cuales pueden incluirse en la categoría de actos de campaña… No me prestaré al juego sucio emprendido por usted como auto candidato a la alcaldía de Mérida”.
El contraste entre las dos epístolas es muy claro: en uno se pide un diálogo para aclarar dudas de frente a los medios, y en el otro sólo se leen descalificaciones y ofensas. ¿Es “juego sucio” promover el diálogo? ¿Es juego sucio defenderse de acusaciones? ¿Es juego sucio dar la cara? ¿De cuándo acá una persona pierde la calidad de ciudadano por el simple hecho de aspirar a algo?
Como se dan los hechos, parece que el regidor priista se siente con el absoluto derecho a denostar, pero sin que nadie le aclare nada, porque quien lo intenta entonces incurre en un “juego sucio”.
Pues qué clase de representante tenemos los meridanos en el Cabildo. Quien piensa y actúa así francamente denota una lamentable pobreza política. No hay justificación alguna para que no se haya presentado a la cita y menos que siga haciendo lo único que ha hecho por Mérida: criticar, acusar y golpetear sin ton ni son. Curiosamente, quien acusó falta de transparencia demostró su opacidad. Se reafirma: “El burro hablando de orejas”.- Mérida, Yucatán.
dajecapo@hotmail.com
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*) Maestro en comunicación política y marketing electoral, y consejero estatal del PAN
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