martes, 14 de octubre de 2014

Se reabrieron las heridas

Por Lic. Daniel Jesús Carrillo Polanco Master en Comunicación Política y Marketing Electoral Compartir

México en entredicho
Daniel Jesús Carrillo Polanco (*)
Yo había escuchado que se estaba “moviendo a México”, pero ahora la expresión es: “México en entredicho”. Así se tituló una nota en la que se informó que la desaparición y posible ejecución de 43 normalistas en Iguala, Guerrero, ya comenzó a afectar la imagen de país en el extranjero. Muchos países de todo el mundo han condenado los hechos y criticado la impunidad que impera en el territorio nacional.
Pero más allá de la crítica, este hecho ya generó sus primeras consecuencias negativas, pues diputados del Parlamento Europeo exigieron que la modernización del acuerdo global entre México y la Unión Europea se postergue y sus términos sean revisados. Pidieron que el país otorgue garantías para que la impunidad termine.
La ONU ya censuró el incidente y manifestó su preocupación por la escalada de la información “cada vez más aterradora” de este caso con el paso de los días.
Los lamentables hechos de Ayotzinapa ocurrieron el 27 de septiembre de 2014, a sólo cinco días del 51 aniversario de la masacre ocurrida en Tlatelolco. Muchos ingenuamente habíamos creído que la matanza de estudiantes no se repetiría nunca más, ¡qué equivocados!
Los recientes hechos que reabren esas heridas sociales sólo confirman que las cosas no están bien en México, que las cifras alegres y los balances triunfalistas sólo son simulaciones que tratan de esconder una cruda realidad.
La barbarie del 2 de octubre de 1968, el episodio más negro en la historia de México, quedó en la impunidad; tan es así, que hoy seguimos padeciendo el desgobierno y el latrocinio del mismo sistema que organizó y ejecutó la matanza de ese entonces. El mismo sistema que hoy dice “mover a México” o que está “Comprometido con tu bienestar”.
Cincuenta y un años después, el mismo PRI gobierno nos pone en entredicho ante los ojos del mundo, ante la absoluta incapacidad de otorgar al país la estabilidad mínima y necesaria, que no es un favor sino una obligación agravada, ya que los discursos oficiales van en el sentido de que “México ya cambió”.
Nada puede justificar la desaparición de 43 estudiantes como si se los hubiera tragado la tierra o como si hubiesen sido desintegrados por extraterrestres. Tanta inversión en tecnología y en seguridad parece que no ha servido de mucho. ¿No han podido saber qué pasó exactamente con 43 personas? ¿No lo saben o se están haciendo a los tontos?
Son muchas las familias directamente afectadas que hoy viven momentos de absoluto terror e incertidumbre, pero seguramente ya debe ser preocupación de todos los mexicanos pues en cualquier momento y en cualquier lugar también podemos ser víctimas fáciles de los corruptos e ineptos.
Todo apunta a que el alcalde con licencia, de extracción perredista, tiene fuertes nexos con el crimen organizado, lo cual echa por tierra las mentiras de los “movedores de México” de que el país está en calma.
Qué malo que haya ocurrido este hecho tan lacerante para los mexicanos y qué bueno que por fin los organismos internacionales exijan un alto total a la impunidad, que no es aparente sino práctica común en el quehacer público. Si no, que le pregunten al que declaró las cuentas limpias de Ivonne Ortega Pacheco.
Cuarenta y tres desaparecidos son muchos, pero no debería tratarse de ni uno solo. En Yucatán no estamos exentos de esta situación. Según “Proceso”, hay una lista de 191 desparecidos, aunque la Fiscalía asegura que “oficialmente” sólo son cuatro.
¿Ante qué fuerzas tan terribles estamos expuestos los mexicanos, ya que los sistemas de seguridad se han visto ampliamente rebasados? Con tantas marchas y protestas, México sí se está moviendo, pero contra la ineptitud del sistema.- Mérida, Yucatán.
dajecapo@hotmail.com
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*) Maestro en comunicación política y marketing electoral, y consejero estatal del PAN

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