miércoles, 26 de noviembre de 2014

Millones tirados a la basura

Por Lic. Daniel Jesús Carrillo Polanco
 Máster en Comunicación Política y Marketing Electoral
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Desesperación Por La Credibilidad
Daniel Jesús Carrillo Polanco (*)
Desesperación por la credibilidad
Daniel Jesús Carrillo Polanco (*)
La creciente desconfianza que se palpa en los procesos electorales, tal como se puso de manifiesto en un estudio recientemente presentado por el INE, es lo que propicia que la llamada clase política emprenda costosas estrategias de comunicación para tratar de recuperar credibilidad.
La gente no cree en los políticos, al menos en la versión tergiversada de lo que realmente debería ser ésta como herramienta para mejorar la convivencia social.
Hoy, cuando preguntas a alguien qué opina sobre la política, prácticamente el 100% la califica como lo más sucio que puede existir para el ser humano y asocia la política con la corrupción, la impunidad, el favoritismo, etcétera.
Qué pena que la mayoría de los mexicanos tenga un mal concepto de la política, porque en realidad lo que hacen los políticos no es política sino auténtica antipolítica, o mejor conocida como “grilla”: hacer creer a la gente que están de su lado para obtener votos.
La política debe ser la herramienta que tenga como fin último lograr el desarrollo armónico y sustentable de la sociedad. Para ello se requieren una buena comunicación, diálogo permanente para alcanzar acuerdos y que todo se haga con una intención legítima. Se oye raro, pero esto es la política.
El amplio descrédito que tiene la gente hacia los políticos -que no han sabido hacer política- genera que de modo desesperado éstos tratan de imponer sus mensajes de “compromisos cumplidos”, “senadores del tal partido sí cumplen” o compromiso certificado por notario público, por mencionar ejemplos.
Cuando yo apenas estaba en la primaria, mi madre (q.e.p.d.) decía: “Cada vez que un político ofrece algo bueno, lo más seguro es que ocurrirá exactamente lo contrario”. Ya pasaron algunos ayeres y, sin embargo, el descrédito de los políticos sigue en ascenso.
La promesa de combatir la pobreza es algo que está en la boca de los políticos en campaña; pero cuando llegan, en vez de hacer algo de fondo para lograr ese objetivo, terminan haciendo programas asistencialistas que no sólo no acaban con la pobreza, sino que la hacen más aguda. Entonces, ¿cómo creerles?
Hoy la pobreza es “atendida” con chamarras, zapatos, despensas, tinacos, pintura de casas, comedores, etcétera. Es la forma de mantener al cliente con fines electorales.
Hace poco una persona que trabaja en una dependencia del Ejecutivo se puso muy contenta porque el gobernador se acordó de ella enviándole una pluma.
Es así como el presupuesto público, que debería estar destinado al bien común, es utilizado con fines electoreros, sólo que de regalito en regalito el gasto se vuelve millonario y sin beneficio alguno.
Como dijera Mario Vargas Llosa el 30 de agosto de 1990, en un encuentro organizado por Octavio Paz y moderado por Enrique Krauze: “En este país vivimos la dictadura perfecta”.
“La dictadura perfecta” es aquella que aparenta ser una democracia, pero que tiene todas las características de una dictadura: la permanencia en el poder y su real incapacidad de generar justicia social para los mexicanos.
La creciente incredulidad de los mexicanos obliga a los políticos a emprender costosísimas campañas -a costillas del propio pueblo- para hacer creer que “están cumpliendo”, pese a que en la realidad siguen sin cumplir en lo más elemental. Miles de millones de pesos se van a la basura con campañas de “Yo sí cumplo”, en vez de atender los problemas reales de la gente. Si los “políticos” quieren recuperar credibilidad, bastará con que hagan bien las cosas y el reconocimiento vendrá por sí solo. Dejen de tirar el dinero sin resultados para nadie.- Mérida, Yucatán.
dajecapo@hotmail.com
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*) Maestro en Comunicación Política y Marketing Electoral, y consejero estatal del PAN
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