Master en Comunicación Política y Marketing Electoral
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Mujeres exitosas
Daniel Jesús Carrillo Polanco (*)
La lucha de las mujeres por ocupar espacios que antes estaban reservados sólo a los hombres ha rendido, para bien de la sociedad, importantes frutos. Y esto ha ocurrido en muchos ámbitos, de tal suerte que hoy se puede observar la presencia femenina despachando en estaciones de gasolina, como boxeadoras con títulos internacionales, incluso como generales del Ejército Mexicano.
Hasta hace algunos años era muy extraño ver a alguna dama ocupando alguno de esos empleos, o puestos o incursionando en deportes considerados como rudos, porque eran “tareas propias del sexo masculino”.
En el ámbito deportivo, específicamente en el boxeo, tenemos los ejemplos de Ana María “La Guerrera” Torres y “La princesa” Jackie Nava, consideradas de las mejores en México y en el mundo, reconocimiento ganado a pulso.
Nadie les regaló sus títulos y reconocimientos, sino que tuvieron que afrontar toda clase de dificultades no sólo desde el ámbito familiar, sino también desde lo social, considerando el rechazo que antes existía a las boxeadoras. Gracias a ellas y a muchas más hoy hablar del “deporte rudo” en mujeres es algo normal, aceptado en una sociedad.
En lo relativo a los altos puestos obtenidos por mujeres en la milicia, aun cuando su participación es incipiente, gracias a las generales Clementina Espínola Zetina, Cecilia Raquel Añorve Bórquez e Irene Espinoza Reyes se rompieron los mitos de que sólo los hombres podían tener estos cargos dentro de las filas del Ejército y la Fuerza Aérea.
Como las boxeadoras, sus logros y ascensos no fueron regalados, los obtuvieron a base de esfuerzo, dedicación, preparación y mucho estudio.
Con los dos ejemplos anteriores queda perfectamente comprobado que la mujer, por méritos propios, puede llegar tan lejos como lo desee. En los ámbitos señalados las mujeres no han necesitado más que su propio esfuerzo para lograr estar en alto.
Sentado lo anterior, me atrevo a decir que la reforma política que incluye la llamada “paridad de género” que por ley determina como obligación que haya igual número de hombres y mujeres en los puestos de elección popular es un absurdo que, lejos de beneficiar a la mujer, en realidad la ofende.
En el Ejército y en el boxeo no tuvo que haber una ley que garantice la paridad, sino que, como ya mencioné, fueron las damas que por esfuerzo y méritos propios ganaron lo que hoy tienen, al mismo tiempo que abren brecha a otros horizontes.
La norma de paridad, lejos de lograr equidad de género, la rompe por completo. La equidad no tiene que ver con la garantía de otorgar puestos por el simple hecho de ser un sexo u otro, sino más bien que haya la posibilidad de que la competencia sea en igualdad de circunstancias: esto es lo que deben garantizar las leyes.
Por supuesto que hay mujeres capaces de lograr una candidatura por mérito propio, igual que las boxeadoras y las generales, y no porque una ley les facilite el puesto. Muchos de los puestos en responsabilidades públicas quedarán en entredicho: realmente se lo ganaron a pulso o simple efecto de la ley de paridad. Esto ofende a las mujeres talentosas y preparadas.
Hago votos porque algún día se dé marcha atrás en esta norma y se permita a las mujeres crecer en política por méritos propios. La norma de paridad pone en duda la capacidad de las mujeres: ser candidatas y posibles autoridades por obligación, no por capacidades propias.- Mérida, Yucatán.
dajecapo@hotmail.com
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*) Maestro en Comunicación Política y Marketing Electoral, y consejero estatal del PAN
http://yucatan.com.mx/editoriales/opinion/paridad-es-equidad#sthash.cBU37Lvh.dpuf
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