Master en Comunicación Política y Marketing Electoral
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Domingo, 2 de agosto de 2015
Cero y van tres
Daniel Jesús Carrillo Polanco (*)
No fue la primera, sino la tercera vez que Ivonne Ortega Pacheco es abucheada públicamente por los yucatecos, la única forma de manifestación que la gente ha hallado para demostrar su repudio a quien dejó al Estado en la ruina y millonariamente endeudado.
A decir de especialistas, estos fenómenos se dan por el hartazgo de los ciudadanos contra personajes que se sobreexponen, a sabiendas de que tienen cuentas pendientes.
Eso es exactamente lo que le ha ocurrido a la señora del despilfarro y de las pachangas, esa misma que al cierre de su triste gestión aseguró, increíblemente, que nunca buscó reflectores.
Todos sabemos que la señora tiene una enfermedad que se llama ambición de poder y que ahora, a costa de lo que sea, expone todo con tal de figurar en las noticias y hacerse visible como posible candidata del PRI a la presidencia de la República.
Regresando a los abucheos y rechiflas, ganados por “méritos propios”, ocurrieron en eventos más propicios: el primero sucedió en febrero de 2010, cuando Ivonne Ortega, siendo titular del Ejecutivo, se subió a un cuadrilátero, poco antes de que se iniciara una función de boxeo en la que por cierto perdió Guty Espadas Jr.
Fueron más de 8,000 almas que la repudiaron con chiflidos y gritos de “¡Fuera, fuera, fuera, fuera…!” durante largos minutos, cuando escucharon la sola mención de su nombre.
Dos hechos colaterales se dieron con este evento: el primero, la detención de dos jóvenes que salieron a vender playeras con la leyenda “Yo chiflé a Ibom”, haciéndose patente una vez más la arbitrariedad y abuso de poder.
El segundo fue la actitud que asumió el entonces presidente panista de México, Felipe Calderón Hinojosa, en visita que hizo a Yucatán a la semana siguiente, pidiendo a los panistas que se comportaran, ya que Ivonne Ortega Pacheco había dado su versión de que el abucheo fue organizado y ejecutado precisamente por panistas.
El segundo abucheo y rechifla se suscitó a un lado del Palacio de Gobierno, el 30 de septiembre de 2012, último día de su desastroso “mandato” en un evento que organizaron ex profeso diversas agrupaciones civiles.
Sabedora de que la rechifla ya estaba preparada en su contra, llevó a cientos de priistas para tratar de contrarrestar los abucheos, pero no lo consiguió.
El repudio público más reciente se verificó el pasado miércoles 29 de julio durante la ceremonia del inicio ministerial del nuevo Arzobispo, monseñor Gustavo Rodríguez Vega, en el Salón Chichén Itzá, del Siglo XXI.
Llama la atención que esta vez, a diferencia de los anteriores abucheos, ocurrió en un evento más solemne. Para muchos y para la propia Ivonne Ortega era impensable que la gente se atreviera a rechiflarle, pero el hartazgo ha llegado a niveles tales que ni siquiera importó que se tratara de un acto religioso que requería de absoluta formalidad.
El repudio hacia la señora Ortega Pacheco ya no sólo es por su pésima gestión, sino también por el anuncio de que está interesada en ser la candidata del PRI para la Presidencia de México.
Y en vez de tener la humildad de admitir que tiene serios problemas de aceptación pública, la dzemuleña, otra vez, como siempre lo ha hecho, recurrió a la salida más sosa: “Fueron dos panistas”. La primera vez fueron 8,000 panistas y esta vez sólo dos. Con estas actitudes lo único que consigue es exacerbar la animadversión en su contra y que los abucheos sean más recurrentes. Conseguirá lo que le gusta: tendrá su medalla por romper recórd “Guiness” como la ex gobernadora más abucheada de la historia.
Finalmente, todos nos preguntamos ¿qué hacía allá la señora? En primer lugar ni es autoridad y en segundo es una ofensa para el catolicismo que alguien con su trayectoria haga acto de presencia en ese tipo de eventos.— Mérida, Yucatán.
dajecapo@hotmail.com
Maestro en Comunicación Política y Marketing Electoral, y consejero estatal del PAN
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Cero y van tres
Daniel Jesús Carrillo Polanco (*)
No fue la primera, sino la tercera vez que Ivonne Ortega Pacheco es abucheada públicamente por los yucatecos, la única forma de manifestación que la gente ha hallado para demostrar su repudio a quien dejó al Estado en la ruina y millonariamente endeudado.
A decir de especialistas, estos fenómenos se dan por el hartazgo de los ciudadanos contra personajes que se sobreexponen, a sabiendas de que tienen cuentas pendientes.
Eso es exactamente lo que le ha ocurrido a la señora del despilfarro y de las pachangas, esa misma que al cierre de su triste gestión aseguró, increíblemente, que nunca buscó reflectores.
Todos sabemos que la señora tiene una enfermedad que se llama ambición de poder y que ahora, a costa de lo que sea, expone todo con tal de figurar en las noticias y hacerse visible como posible candidata del PRI a la presidencia de la República.
Regresando a los abucheos y rechiflas, ganados por “méritos propios”, ocurrieron en eventos más propicios: el primero sucedió en febrero de 2010, cuando Ivonne Ortega, siendo titular del Ejecutivo, se subió a un cuadrilátero, poco antes de que se iniciara una función de boxeo en la que por cierto perdió Guty Espadas Jr.
Fueron más de 8,000 almas que la repudiaron con chiflidos y gritos de “¡Fuera, fuera, fuera, fuera…!” durante largos minutos, cuando escucharon la sola mención de su nombre.
Dos hechos colaterales se dieron con este evento: el primero, la detención de dos jóvenes que salieron a vender playeras con la leyenda “Yo chiflé a Ibom”, haciéndose patente una vez más la arbitrariedad y abuso de poder.
El segundo fue la actitud que asumió el entonces presidente panista de México, Felipe Calderón Hinojosa, en visita que hizo a Yucatán a la semana siguiente, pidiendo a los panistas que se comportaran, ya que Ivonne Ortega Pacheco había dado su versión de que el abucheo fue organizado y ejecutado precisamente por panistas.
El segundo abucheo y rechifla se suscitó a un lado del Palacio de Gobierno, el 30 de septiembre de 2012, último día de su desastroso “mandato” en un evento que organizaron ex profeso diversas agrupaciones civiles.
Sabedora de que la rechifla ya estaba preparada en su contra, llevó a cientos de priistas para tratar de contrarrestar los abucheos, pero no lo consiguió.
El repudio público más reciente se verificó el pasado miércoles 29 de julio durante la ceremonia del inicio ministerial del nuevo Arzobispo, monseñor Gustavo Rodríguez Vega, en el Salón Chichén Itzá, del Siglo XXI.
Llama la atención que esta vez, a diferencia de los anteriores abucheos, ocurrió en un evento más solemne. Para muchos y para la propia Ivonne Ortega era impensable que la gente se atreviera a rechiflarle, pero el hartazgo ha llegado a niveles tales que ni siquiera importó que se tratara de un acto religioso que requería de absoluta formalidad.
El repudio hacia la señora Ortega Pacheco ya no sólo es por su pésima gestión, sino también por el anuncio de que está interesada en ser la candidata del PRI para la Presidencia de México.
Y en vez de tener la humildad de admitir que tiene serios problemas de aceptación pública, la dzemuleña, otra vez, como siempre lo ha hecho, recurrió a la salida más sosa: “Fueron dos panistas”. La primera vez fueron 8,000 panistas y esta vez sólo dos. Con estas actitudes lo único que consigue es exacerbar la animadversión en su contra y que los abucheos sean más recurrentes. Conseguirá lo que le gusta: tendrá su medalla por romper recórd “Guiness” como la ex gobernadora más abucheada de la historia.
Finalmente, todos nos preguntamos ¿qué hacía allá la señora? En primer lugar ni es autoridad y en segundo es una ofensa para el catolicismo que alguien con su trayectoria haga acto de presencia en ese tipo de eventos.— Mérida, Yucatán.
dajecapo@hotmail.com
Maestro en Comunicación Política y Marketing Electoral, y consejero estatal del PAN

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