domingo, 20 de septiembre de 2015

Increíble respuesta a un ultimátum

Por Lic. Daniel Jesús Carrillo Polanco
 Master en Comunicación Política y Marketing Electoral
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“Profesionales” de la recolección

Daniel Jesús Carrillo Polanco (*)

Como para irse de espaldas. No sabe uno si reír o llorar, o molestarse ante la respuesta que dio la empresa recolectora de residuos sólidos Pamplona, ante un ultimátum que le hizo la Comuna de Mérida debido a las casi 4,600 quejas de usuarios por el mal servicio que reciben de esa empresa concesionaria.

El ultimátum fue para que Pamploma justificara de manera detallada, en un plazo de tres días, los motivos por los cuales ha dejado de hacer su trabajo de manera uniforme, regular y continua.

La respuesta emitida por José Angel Rivero Ramírez, secretario general de Pamplona, fue la siguiente: “No considero que mi representada deba dar justificación alguna respecto de lo que se le solicita, pues no se ha dejado de prestar el servicio que nos ocupa en la forma y términos que disponen las normas aplicables y la concesión relativa”.

En otra parte del documento se atrevió a afirmar que la recolección de Pamplona se hace “de manera profesional y con respeto a los ciudadanos y las autoridades municipales”. Sería interesante conocer ¿qué es lo que sentirán los usuarios ante esta afirmación?

No existe una concordancia entre la afirmación de Pamplona de que es “profesional” y las 4,596 quejas de los usuarios por el mal servicio, y estoy seguro de que no son estos últimos quienes estén mintiendo a la autoridad.

Pero no sólo han sido las quejas, además el propio Ayuntamiento ha recorrido prácticamente toda la zona que corresponde a la empresa para verificar que no cumple su obligación de recolectar la basura y el reporte es que efectivamente hay mucho desperdicio en las calles ante la falta del servicio.

También se reporta que entre el 26 de enero pasado al día de hoy, Servicios Públicos Municipales ya envió a Pamplona por lo menos 12 oficios en los que ha notificado todas las irregularidades detectadas, y nomás sigue sin hacer algo.

Además de la mala recolección, los empleados de Pamplona incurren en prácticas de pepena —lo cual está prohibido—, sus camiones están en mal estado y sin luces traseras, muy sucios y con condiciones mecánicas poco adecuadas. De hecho se trata de camiones que ya rebasan la antigüedad máxima de tres años.

Y por si fuera poco, la molestia constante de los usuarios es ocasionada por la actitud de los recolectores que invariablemente piden sus “propinas” o para “los chescos”, y si no les da entonces la basura se queda en la calle o en la casa.

La respuesta prepotente de Pamplona ha sido la misma de siempre y Mérida y sus ciudadanos siguen sufriendo las consecuencias de su ineficacia e ineficiencia.

Es impensable que la ciudad, a estas alturas, siga padeciendo problemas generados por la irresponsabilidad de un reducido grupo de personas.

Ante el anuncio que hizo la Comuna de que iniciará un proceso para modificar los términos de la concesión a Pamplona, es decir, que reduciría la zona de atención que le corresponde de acuerdo con sus capacidades reales, generará una reacción injustificada de ese grupo que se autocalifica como profesional, pero con miles quejas acumuladas en su contra.

Sinceramente no entiendo las razones por las cuales se ha tardado tanto la autoridad municipal para tomar al toro por los cuernos. Se trata de un problema de muchos años, pero que se ha agudizado en los últimos meses.— Mérida, Yucatán.

dajecapo@hotmail.com

Maestro en comunicación política y Marketing Electoral, y consejero estatal del PAN.




lunes, 14 de septiembre de 2015

Perdemos el rumbo

Por Lic. Daniel Jesús Carrillo Polanco
 Master en Comunicación Política y Marketing Electoral
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¿Por qué ya no le cantamos a Mérida?
Daniel Jesús Carrillo Polanco (*)
Prendes la radio y lo que mayoritariamente escuchas es la llamada “música de banda” de grupos del norte del país, que desde hace ya varios años, lamentablemente, se ha vuelto moda para los yucatecos y para los meridanos en particular.
Lamentablemente, el 99% de las canciones de ese género se refieren a parrandas, desenfrenos, frivolidades, falta de respeto a la mujer o al hombre, en fin, una serie de antivalores.
El bombardeo de las letras norteñas es todos los días, a todas horas y desde hace muchos años, y de alguna manera nos están imponiendo una cultura que no es la nuestra. Lo que dicen las letras de las canciones reflejan el grado de descomposición social que hoy día vivimos y más en esa región del país.
¿Y qué pasó con nuestra música? Los yucatecos y en particular los meridanos nos hemos caracterizado por cantarle a la vida, a nuestra Mérida, Ciudad Blanca, la de las golondrinas viajeras, del beso asesino, etcétera.
En verdad que la música yucateca, nuestra música, nos dio identidad a lo largo y ancho del mundo, por muchos años. Ahora, tristemente nos vemos sometidos a otras corrientes que no tienen nada que ver con nuestra forma de ser y de pensar.
Sólo los títulos de nuestras canciones nos hacen sentir la inspiración en Mérida y sus costumbres: Acuarela a Mérida, Adoro, Aires del Mayab, Amanecer, Anhelos del alma, Aquel pájaro azul, Aquel señor, Así eres tú, Boca loca, Contigo aprendí, Dos rosas, Ella y El pájaro azul, entre muchas más.
Incluso compositores que no son yucatecos legaron canciones hermosas para Mérida, como es el caso de Acuarela a Mérida, que es de la inspiración de Miguel Ángel Gallardo, oriundo de Durango, cuya letra dice: Golondrinas, golondrinas, que cruzando el cielo van, alegren con sus cantares, a mi lindo Yucatán. A mi Mérida querida, la ciudad blanca y gentil, la tierra de Guty Cárdenas y Ricardo Palmerín”.
O la de José “Pepe” Guízar Morfín, quien es originario de Guadalajara, Jalisco, con su canción Ciudad Blanca, cuya letra dice: Panorama de palmeras y veletas, bajo un cielo de un azul inmaculado, la leyenda del Mayab antepasado, de perfiles recortados, de Uxmal y Chichen-Itzá. Ciudad Blanca, de un cantar la peregrina, de una boca purpurina no besada, la guitarra de tu Guty incomparable que te dio lo que es dable, en un beso y un cantar.
¿En qué momento perdimos el rumbo? Antes “exportábamos” nuestra música a todo México, aun a otros confines del mundo; hasta autores de otras partes del país se sentían inspirados para hacer hermosas composiciones a nuestra Ciudad Blanca, como las ya señaladas. Hoy, lamentablemente nos la pasamos escuchando, salvo honrosas excepciones en algunas estaciones de radio, música francamente desagradable que no refleja para nada nuestra cultura y nuestros valores.
Y no me vengan con el cuento de que la música yucateca ya no está de moda y que no le interesa a los jóvenes. Si esto ocurre es precisamente porque no hemos sabido promover el amor a lo nuestro.
Amigos, la música, nuestra música, la más hermosa del mundo, no puede ni debe pasar de moda, sino que incluso hay que promover que los meridanos y los foráneos le sigan cantando a nuestra Mérida, Ciudad Blanca.
Tenemos la gran fortuna de tener tríos y compositores locales, entre ellos Armando Manzanero, que es un orgullo para todos que sigan vivos, que pueden retomar esa hermosa tradición de enaltecer a nuestra ciudad y sus costumbres.— Mérida, Yucatán.
dajecapo@hotmail.com
Maestro en comunicación política y marketing electoral, y consejero estatal del PAN

martes, 8 de septiembre de 2015

Usurpador de colores patrios

Por Lic. Daniel Jesús Carrillo Polanco
 Master en Comunicación Política y Marketing Electoral
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El PRI, primer infractor

Daniel Jesús Carrillo Polanco (*)
Para fomentar y fortalecer el respeto a los símbolos patrios, en días pasados se presentó una iniciativa de reforma a la Ley General de Educación y a la Ley sobre el Escudo, la Bandera y el Himno Nacionales.
Esa iniciativa, según cable de Notimex, fue presentada por senadoras del PRI —se publicó en la Gaceta Parlamentaria de la Cámara Alta— y prevé multa hasta por el equivalente a 500 veces el salario mínimo, alrededor de $35,000, o incluso arresto hasta por 36 horas a quien incurra en actos de desacato o falta de respeto a los símbolos patrios. Al parecer esta medida obedece a que recientemente artistas extranjeros han utilizado el lábaro patrio en espectáculos públicos en ocasiones de “manera irrespetuosa”.
Las senadoras Graciela Ortiz, Blanca Alcalá Ruiz, Marcela Guerra Castillo y Ana Lilia Herrera Anzaldo propusieron en su iniciativa que “si la infracción se comete con fines de lucro, la multa podrá imponerse hasta por el equivalente de mil veces el salario mínimo”, es decir, unos $70,000.
Otro supuesto es que si la infracción se comete en espectáculos abiertos al público en general, la multa podría imponerse hasta por el equivalente a 3,000 veces el salario mínimo, alrededor de $210,000 y además se exigiría al infractor una disculpa pública.
La misma multa se aplicaría, además del decomiso, a quienes reproduzcan ilícitamente el Escudo, la Bandera, o el Himno Nacionales.
La priista Graciela Ortiz, presidenta de la Comisión de Estudios Legislativos, destacó la necesidad de instituir en el mes de septiembre una semana cívica nacional para promover la historia, significado e importancia de los símbolos patrios.Actualmente, las multas más altas por la falsificación de bandera y otros símbolos patrios, así como por cometer una falta de respeto en actos públicos, tales como conciertos, es de 70 mil pesos.
Estoy de acuerdo con las senadoras priistas, en el sentido de que deben ser sancionadas todas las personas que no respeten nuestros símbolos patrios, pero ¿será que no se ha dado cuenta la senadora priista que el principal infractor de los símbolos patrios es su propio partido?
Desde que se fundó como Partido Nacional Revolucionario (PNR), cuando cambió a Partido de la Revolución Mexicana y hasta quedar como hasta ahora Partido Revolucionario Institucional (PRI) ha usurpado de modo ilegal e ilegítimo los colores de la bandera que, por supuesto, es uno de los símbolos patrios que las senadoras priistas dicen querer proteger.
Si en verdad quieren proteger nuestros símbolos patrios lo primero que tendrían que hacer es admitir que están en grave irregularidad y, más allá, corregirla.
Faltó a las senadoras poner en sus supuestos e hipótesis de violación a los símbolos patrios que la multa a quienes indebidamente usurpen los colores patrios sea de 10,000 veces el salario mínimo, y si se trata de un partido que entonces la sanción se duplique.
Es verdaderamente lamentable que el PRI siga usando los colores patrios, cuando con sólo ver su logotipo tricolor hay una asociación inmediata con la corrupción, el despilfarro, el fraude electoral. Entonces, ¿dónde queda el respeto que piden las senadoras? Y lo mismo podría decir de las autoridades, del color y de la investidura que sean, que ni siquiera saben la letra y menos la entonación correcta del Himno Nacional Mexicano.
¿Acaso los mexicanos no merecemos que los infractores tricolores sean arrestados y que emitan una disculpa pública por ese mal uso de los colores patrios? En cuanto a las senadoras, ¿lo tomarán en cuenta? — Mérida, Yucatán.
dajecapo@hotmail.com
Maestro en comunicación política y marketing electoral, y consejero estatal del PAN