domingo, 6 de diciembre de 2015

Algo malo pasa en Yucatán

Por Lic. Daniel Jesús Carrillo Polanco
 Master en Comunicación Política y Marketing Electoral
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Los jinetes del Apocalipsis andan sueltos

Daniel Jesús Carrillo Polanco (*)

Los Cuatro Jinetes del Apocalipsis son los cuatro caballeros que se describen en la primera parte del capítulo sexto del Apocalipsis. El capítulo habla de un pergamino en la mano derecha de Dios que tiene siete sellos. Jesús abre los primeros cuatro liberando a estos jinetes que montan en caballos blanco, rojo, negro y uno bayo.

El caballo Blanco salió cabalgando por el jinete de la victoria. “Cuando abrió el primer sello, oí al primer ser viviente, que decía: Ven. Miré y vi un caballo blanco, y el que montaba sobre él tenía un arco, y le fue dada una corona, y salió vencedor, y para vencer”.

El caballo rojo con el jinete de la guerra. “Cuando abrió el segundo sello, oí al segundo ser viviente que decía: ‘Ven’. Entonces salió otro caballo, rojo; al que lo montaba se le concedió quitar de la tierra la paz para que se degollaran unos a otros; se le dio una espada grande.

El caballo negro, con el jinete del hambre. “Cuando abrió el tercer sello, oí al tercer ser viviente, que decía: ‘Ven’. Miré, y vi un caballo negro. El que lo montaba tenía una balanza en la mano. Y oí una voz de en medio de los cuatro seres vivientes, que decía: ‘Dos libras de trigo por un denario y seis libras de cebada por un denario, pero no dañes el aceite ni el vino’”.

El caballo bayo con el jinete de la muerte. “Cuando abrió el cuarto sello, oí la voz del cuarto ser viviente que decía: ‘Ven’. Miré, y vi un caballo bayo.

“El que lo montaba tenía por nombre Muerte, y el Hades lo seguía: y les fue dada potestad sobre la cuarta parte de la tierra, para matar con espada, con hambre, con mortandad y con las fieras de la tierra”.

Los jinetes del Apocalipsis andan sueltos. Algo muy malo pasa en Yucatán. Las estadísticas son claras. Según información del Diario, de los 143 homicidios ocurridos en los últimos tres años en el Estado, el 60%, unos 85 casos, fueron perpetrados entre integrantes de una misma familia.

Si sacamos un promedio —85 entre 36 meses— vemos con tristeza que cada mes estarían ocurriendo dos casos.

Es lamentable que haya gente que mate a otros, pero lo es mucho más que el ataque sea contra algún integrante de tu propia familia.

En la referida nota se indica que las principales razones de los ataques mortales entre familiares fueron son por celos, infidelidad, viejas rencillas o deudas. ¿En qué momento comenzó a ocurrir esta situación?

¿Qué está fallando? ¿La educación? Sabemos que el sistema educativo desde hace muchos años que anda mal, así lo revelan los resultados de los exámenes que se aplican a los estudiantes. Y los maestros a duras penas y a regañadientes están cumpliendo con evaluarse.

Pero está más que claro que aquí el problema no es tanto de educación, sino más bien de formación. Hay gente que puede ser una lumbrera desde el punto de vista académico, pero que carece de la capacidad de respetar a los demás y de incurrir en cualquier cantidad de acciones que nada tienen que ver con el conocimiento cognitivo.

El verdadero problema no radica en la falta de conocimientos. El verdadero problema está en la falta de formación en valores como el respeto, la tolerancia y la solidaridad. Se trata de un mal social que se materializa en hechos sangrientos. Un mal que año tras año sigue creciendo, y que si no se hace algo en muy poco tiempo veremos desbocados a los caballos del apocalipsis.— Mérida, Yucatán, diciembre de 2015.

dajecapo@hotmail.com

*Maestro en comunicación Política y Marketing Electoral

“Las estadísticas son claras. Según información del Diario, de los 143 homicidios ocurridos en los últimos tres años en el Estado, el 60% fue perpetrado entre integrantes de una misma familia”

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