lunes, 14 de diciembre de 2015

Las agresiones entre los estudiantes

Por Lic. Daniel Jesús Carrillo Polanco
 Master en Comunicación Política y Marketing Electoral
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Lunes, 14 de diciembre de 2015 - Edición impresa

Llamada de alerta

Daniel Jesús Carrillo Polanco (*)

Cientos de vídeos circulan por las redes sociales, muchos de ellos alojados en diversas plataformas, principalmente en Youtube, en donde se puede ver a jóvenes golpeándose con total saña, y el denominador común: los supuestos amigos, lejos de promover que se separen, los alientan a que se den más fuerte y los graban para presumir la barbarie en las redes sociales.

Recientemente yucatan.com.mx publicó un vídeo en el que se puede apreciar a dos muchachas peleando, pateándose y golpeándose hasta llegar al piso.

La referida publicación generó algunos comentarios, entre ellos el de la directora de la escuela “Conrado Méndez Díaz” de la CTM, en donde pide a los alumnos que dejen de etiquetarla en ese vídeo, el cual tacha de un “incidente penoso” que “mancha la reputación de la institución educativa que representa”.

La directora del plantel, Sarita López, también comentó en Facebook que llegaría al fondo de los hechos y que las jóvenes involucradas serían sancionadas una vez que sean identificadas.

Este tipo de episodios violentos son casos del ya tan mentado “bullyng”.

La postura de la profesora demuestra que aún falta mucho por hacer en cuanto a la manera de atender los casos de violencia entre estudiantes. Proponer sanciones para quienes se vean involucrados en estos casos es una simpleza.

Un caso como el anteriormente descrito implica mucho más que un “penoso incidente”.

Se trata de un asunto que debe ser tratado de modo profesional.

No sólo se trata de ver las consecuencias, sino cuáles son las causas que los motivan.

Quizá pareciera una exageración, pero muchas veces estas agresiones pueden ser una primera señal de posibles agresiones futuras más graves, que quizá puedan derivar en hechos trágicos.

Es necesario cambiar la manera de abordar estos casos de “bullyng” extremo. Antes de pensar en sancionar a quienes se pelean entre sí, habría que averiguar todo lo que hay detrás.

¿Quién inició la agresión y por qué? Sería totalmente injusto que se castigue por igual a ambas partes agresor-agredida, porque, a fin de cuentas una, la agredida, se defendió y además será sometida a otra sanción.

Y la agresora ¿por qué agrede? ¿Tienen las autoridades educativas conocimiento mínimo de estos aspectos antes de aplicar una sanción? ¿Y los empujadores? ¿Y los que grabaron en vez de separar? No hay que ser psicólogos para que por sentido común se tenga que contar con información básica antes de proceder en consecuencia.

La duda es ¿la simple sanción aplicada en la escuela es suficiente para corregir de fondo el origen de las conductas?

Estoy seguro que no. Pues muchas veces, aun con la sanción, la intensidad de las agresiones no sólo disminuye sino incluso aumenta.

De ahí el señalamiento de que la educación no sólo debe estar centrada en la simple adquisición de conocimientos sobre quién descubrió América o que dos más dos es cuatro. Falta mucho en la parte relacionada con la formación.

El respeto, la tolerancia y la capacidad de llegar a acuerdos, entre muchos otros aspectos valorativos, es lo que realmente está fallando en las escuelas. Los profesores deberían de ocuparse más de la parte valorativa que de la parte cognitiva.

La vez pasada escribimos sobre las lamentables estadísticas que nos muestran que la mayor parte de los asesinatos han ocurrido en razón de parentesco.

Y es muy probable que esos casos extremos no hayan sido atajados de modo integral y profesional desde la escuela.

La escuela debe dejar de ser una simple promotora de conocimientos y empezar a dar mayor peso a la forma en que se conducen los estudiantes en sus actitudes. Seguro que si se hiciera una evaluación en la parte valorativa, en la parte vivencial se verá una realidad más terrible de lo que se ve a simple vista.— Mérida, Yucatán.

dajecapo@hotmail.com

Maestro en comunicación política y marketing electoral

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