sábado, 25 de diciembre de 2010

Sordera y salidas por la tangente

Por Lic. Daniel Jesús Carrillo Polanco
Master en Comunicación Política y Marketing Electoral

¿Y las respuestas?

Llaman la atención las expresiones vertidas por la titular del Ejecutivo local tras el ultimátum que le hicieron empresarios yucatecos con motivo del paquete fiscal.

El planteamiento empresarial fue claro: 1. Que informe en qué se gastaron los $1,870 millones prestados en 2009, 2. Que informe en qué piensa gastar los $2,600 millones de la nueva deuda. 3. Que reduzca el gasto corriente y amplíe la base tributaria.

La reacción, más que respuesta a esas peticiones, fue hacer creer que existe un pleito “porque para eso se necesitan dos” y etiquetar a los empresarios como electoreros. También señaló que es respetuosa y que estaba abierta al diálogo para despejar dudas.

Sobre el señalamiento de pleito. La única que habló de pleito fue la señora Ortega. ¿El hecho de exigir la rendición de cuentas es motivo de pleito? Por más que le busco no encuentro ataque alguno a la figura del Ejecutivo. La rendición de cuentas es una obligación de cualquier autoridad ¿De qué pleito hablamos?

Sobre el señalamiento de postura electoral empresarial. La señora Ortega declaró que los empresarios “se adelantaron los tiempos electorales”. En momento alguno he leído o escuchado que aquéllos pidan el voto a favor de algo o de alguien. ¿Es postura electoral exigir cuentas claras? Si hablamos de que se adelantaron los tiempos electorales sería porque desde ahora la maquinaría priista ya se está haciendo de dinero para financiar las campañas de 2012. Entonces, desde esta óptica, sí habría que darle la razón a la responsable del Ejecutivo local.

Año con año el Ejecutivo y sus diputados rojos han presumido los elevados presupuestos asignados a Yucatán, pero ¿para que han servido cerca de $70,000 millones en tres años-? Para el desarrollo de Yucatán no se nota. Lo que sí se ha notado es el despilfarro en las campañas federal y municipal de 2009 y 2010, respectivamente. Y “casualmente” al término de cada proceso electoral vienen los millonarios endeudamientos “por el bien de Yucatán”.

Sobre el señalamiento de ser respetuosa. Afirmar que los empresarios son unos mentirosos, pleitistas y con posturas electoreras por exigir la rendición de cuentas ¿Es una actitud de respeto? Tampoco lo es el hecho de minimizar y subestimar las demandas de aquéllos como lo hizo al declarar a Joaquín López Dóriga de que “no hay tal inconformidad”. Señalamiento apoyado por Mauricio Sahuí quien tachó de mentirosos a los empresarios. ¿De qué respeto hablamos?

Sobre el señalamiento de apertura al diálogo. Diálogo en un ambiente nada propicio. Te digo mentiroso, electorero y pleitista, pero quiero dialogar contigo. Además el supuesto diálogo sería para “explicar” no para rectificar. Y mientras los empresarios esperaban ese “diálogo” el Ejecutivo publicó el decreto que le dio vigencia al paquete fiscal sin rectificar nada. ¿De qué diálogo hablamos?

En vez de llamar pleitistas, mentirosos y electoreros a los empresarios el Ejecutivo debió limitarse a responder lo que se le pidió. Cosa que no ha hecho ni hará porque no puede ni quiere.

Los hechos muestran que las únicas “obras” estatales es ganar elecciones con despilfarro. Y no pueden ni quieren hacer eficiente el gasto público porque seria a costa de la imagen de una persona y esto está fuera de sus esquemas.

Consejero estatal del PAN

lunes, 20 de diciembre de 2010

Mérida, en la misma ruta

Por Lic. Daniel Jesús Carrillo Polanco
Master en Comunicación Política y Marketing Electoral

Cunde el mal ejemplo

En lo particular, como ser humano y amiga, la gobernadora Ivonne Ortega Pacheco representa para mí un ejemplo a seguir, porque es una persona que tiene determinación, es esforzada y dedicada en lo que hace -Angélica Araujo Lara

Y tiene razón la señora Araujo cuando dice que su madrina "tiene determinación y es dedicada" en lo que hace. Empero hay que precisar cómo se da esa "determinación y dedicación".

En efecto, hay un clara "determinación y dedicación" para endeudar al Estado. Hace un año fue con $1,870 millones y esta vez con $2,600 millones.

2. "Determinación y dedicación" de faltar a la verdad. Hace un año se pidió a los yucatecos que tengan "la certeza" de que los $1,870 millones de deuda servirían evitar que se "ponga un freno" al desarrollo del Estado. Hoy el desarrollo del Estado no sólo sigue frenado sino incluso más endeudado.

3. "Determinación y dedicación" de ocultar información. Hasta hoy nadie sabe en qué se invirtieron los $1,870 millones ni para que servirán los $2,600 millones de nueva deuda.

4. "Determinación y dedicación" para gastar más de lo presupuestado. En tres años ha sido la misma historia: el sobregiro en dependencias estatales, entre las cuales destaca el despacho de la titular del Ejecutivo.

5. ¿Quién podría escatimar la "determinación y dedicación" de la señora Ortega para aparecer en programas de televisión?

6. Hay una "determinada y dedicada" actitud de despilfarrar los recursos públicos con "regalos" -pibes, relojes, camionetas, pulseras de plata, etcétera- a políticos y a artistas.

7. "Determinación y dedicación" de hacer a un lado a la oposición.

8. "Determinación y dedicación" de usar las redes sociales para asuntos frívolos.

9. "Determinación y dedicación" para reprimir a ciudadanos que se han manifestado públicamente.

10. "Determinación y dedicación" para promover la corrupción desde las entrañas del poder: caso Ibónica, el terrateniente de Ixil, etcétera.

11. Es inocultable que hay una "determinación y dedicación" por colocar primeras piedras que marcan el inicio de obras que hasta hoy siguen en veremos.

12. También se ha hecho evidente la "determinación y dedicación" de no mezclar recursos estatales con los federales lo que ha generado la fuga de millones de pesos.

13. Actitud "determinada y dedicada" de no pagar a los proveedores del Ejecutivo.

14. Determinación y dedicación para promover su imagen.

15. "Determinación y dedicación" para engrosar la burocracia estatal.

16. "Dedicación y determinación" para hacer crecer el gasto corriente.

17. "Determinación y dedicación" para sumir al Estado y a los yucatecos en más pobreza con programas asistencialistas generadores de clientes electorales.

18. "Determinación y dedicación" para ganar elecciones a costa de lo que sea y con cargo al erario.

19. "Determinación" de hacer caso omiso de las críticas y demandas sociales legítimas y dedicada a decir que es "respetuosa".

20. "Determinación y dedicación" de viajar y viajar, y de asistir a actos partidistas, también con cargo al erario.

Está claro que la señora Ortega Pacheco posee "determinación y dedicación" en lo que hace, como lo dijo su ahijada política. Pero ¿es un ejemplo a seguir? Mérida va por la misma senda. Ya se le aprobó endeudar a los meridanos por $100 millones y no ha dicho para qué.- Mérida, Yucatán.

sábado, 4 de diciembre de 2010

Cura contra los excesos

Por Lic. Daniel Jesús Carrillo Polanco
Master en Comunicación Política y Marketing Electoral

Daniel Jesús Carrillo Polanco

El poder ciudadano

Bien decía Eduardo Betancourt, consultor venezolano en un taller internacional sobre la actuación de los gobernantes de América Latina: “Cuando el político está en campaña es atento a las voces de los ciudadanos, pero apenas llega al poder comienza a enfermarse de modo tan grave que repentinamente deja de escuchar, de ver y de sentir”.

Hace unos tres años vimos a una señora en campaña que decía que iba a escuchar a la sociedad y para demostrarlo sus asesores le pidieron que diga que escuchaba hablar a las casas. Cosas de los creativos para enganchar a los electores.

Hoy, durante el transcurso de esos tres años esa enfermedad de los políticos se hizo presa de la entonces candidata. La soberbia y la prepotencia son los síntomas claros de tal patología.

A estas alturas los poderes de escucha metafísica se han convertido en la capacidad de ignorar olímpicamente cualquier señalamiento de la sociedad en torno a la falta de transparencia, corrupción y despilfarro.

Pareciera que ni cosquillas siente ante las denuncias públicas de graves sucesos, que para cualquier político o autoridad serían un motivo de una mínima vergüenza para rectificar los excesos.

Ahora con decir: “Soy respetuosa de todo lo que digan” es suficiente para salvar cualquier crítica. Y así se desgañiten ciudadanos y corran litros de tinta para evidenciar las malas prácticas, nomás no pasa nada. La cuestión es sólo aguantar y en poco tiempo todo quedará en el olvido.

Así ha pasado con las tierras de Caucel, con la compra de los terrenos de Chichén Itzá, con la casa de lujo que se descubrió a un funcionario del despacho, con la falta de aportación para programas federales, con los viajes, con la compra de un casa para la progenitora, con el uso del erario para las campañas, y más recientemente con el aumento de impuestos.

Alguien que se roba un kilo de frijol y cuatro jabones con un valor menor a $50 es metido de inmediato a la cárcel y no puede salir porque “es delito grave”, pero no tiene nada de grave cuando alguien despilfarra millones y millones de pesos en detrimento de toda una sociedad.

Esta enfermedad se extiende a otros actores políticos. Hoy los empresarios, que por fin comienzan a despertar, dicen un rotundo no al paquete fiscal propuesto por el Ejecutivo y de inmediato se oye la voz desde el Congreso estatal de que “no vamos a caer en chantajes”. Que sí van a “escuchar”, pero que no van a cambiar nada. ¿Entonces? ¡Que se frieguen los ciudadanos!

Aunque han sido muy buenos los intentos ciudadanos para hacer valer sus derechos frente a la anarquía, pero todavía falta mucho por hacer para que la participación en la vida pública sea más efectiva.

Cuando los ciudadanos se unen se pueden obtener éxitos como el obtenido par que no se cobre cuotas por estacionarse en tres plazas comerciales. Es una muestra en pequeño de lo que la sociedad puede hacer cuando decide tomar su lugar.

Ese poder de hacer y deshacer lo hemos otorgado los ciudadanos y sólo nosotros lo podemos quitar. Y no tiene que ser necesariamente en las urnas.